Un soplo en el corazón

Un soplo en el corazón

¿Qué significa que el bebé tiene un soplo en el corazón? ¿En qué consiste? ¿Qué hacer al respecto?

Un soplo es una cardiopatía congénita que los médicos pueden detectar en los bebés.

Las cardiopatías congénitas son aquellas que afectan al corazón y a los grandes vasos sanguíneos. Obedecen a defectos estructurales del aparato cardiovascular que los bebés presentan como consecuencia de alteraciones durante el desarrollo embriológico normal.

En primera medida debe decirse que estas dolencias son esporádicas. Pero existen. De hecho, la posibilidad afecta a 6 de cada mil chicos nacidos. Y el riesgo aumenta de manera notable cuando uno o ambos padres padecen de alguna de estas cardiopatías o cuando un hermanito está afectado. De todas maneras, el saberlo facilita el diagnóstico prenatal.

Soplar dos veces

No es necesario que haya deformaciones congénitas para que se presente un soplo en el corazón. Generalmente es detectado antes del año de vida del bebé y puede clasificarse en dos grupos: soplos orgánicos y soplos funcionales.

  • Los soplos orgánicos obedecen a una lesión.
  • Los soplos funcionales se originan en otra cardiopatía (por ejemplo la dilatación del anillo de una válvula, luego de una dolencia importante). O, los más frecuentes, soplos anorgánicos. Cuando estos son breves, varían según la posición corporal, se localizan puntualmente o varían día a día. Pueden haberse originado por una anemia, una fiebre, un “aplastamiento” del tórax o hipertiroidismo.

Existen también los soplos anorgánicos continuos, que se auscultan cuando el niño está sentado, debajo de la clavícula derecha. Obedecen a una caída rápida del torrente sanguíneo yugular y desaparecen en cuanto el chico se acuesta y esa vena es comprimida.

No todo ruido extracardíaco respiratorio es un soplo al corazón

De manera muy simple podría describirse el soplo al corazón como una modificación notoria del ritmo y de los ruidos cardíacos normales. Sin embargo, no todo ruido extracardíaco respiratorio es un soplo al corazón.

Tampoco lo es el desdoblamiento del ruido cardíaco, ni los galopes, ruidos sordos o chasquidos. No es fácil, en fin, diagnosticar un soplo. Ante la sospecha el médico pedirá radiografías de tórax y electrocardiogramas. Con esto determinará el volumen del corazón así como los trastornos de la conducción de la sangre de aurículas y ventrículos.

Lo cierto es que el soplo al corazón, con un tratamiento correcto evoluciona hasta desaparecer. Generalmente esto ocurre en la adolescencia.

Los lados oscuros

Además del soplo, otras cardiopatías que se presentan en los recién nacidos son, entre otras, la transposición de las grandes arterias. La coartación de la aorta, la estenosis pulmonar, con su consecuencia de agitación (insuficiencia cardíaca) o cianosis (labios y extremidades azuladas por carencia de oxígeno).

Según el doctor Luis Aldoy – Jefe del Servicio de Cardiopediatría del Hospital de Niños de Córdoba- un tercio de las cardiopatías son de alto riesgo en el recién nacido o en el lactante y, si se las deja libradas a su evolución natural, un 80% de ellos tendrán serias complicaciones. Contra esta posibilidad estremecedora la cirugía cardiovascular correctora se ha mostrado cada vez más eficaz.

Hasta donde se ha investigado, entre las causas que mejor se conocen de estas cardiopatías figuran el virus de la rubeola y el lupus materno. También el alcoholismo de la madre y ciertos agentes químicos como la hidatoína, la trimetadiona, las carbamacepinas, la talidomida, el ácido retinoico, etc. y la diabetes materna. Por último, hay que mencionar los factores genéticos.

Esta combinación de factores permite pensar que el corazón amenazado de un recién nacido puede ser definido mediante la intervención del médico cuando éste detecta a tiempo la cardiopatía o a través de la prevención. Este factor se fortalece a partir de la acción conjunta de los padres y los médicos.

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