La importancia de las rutinas para el bebé

La importancia de las rutinas para el bebé

Durante todo el primer año de vida fuiste estableciendo ritmos cotidianos en función a las necesidades de tu bebé. Y sí, sin darte cuenta crearon una rutina que es muy importante para el bebé. 

Los horarios de sueño y de vigilia, los momentos de comer, el cambio del pañal y hasta el baño eran actividades realizadas en forma asidua y cuyos tiempos fueron variando considerablemente.

Al año, la adaptación a las necesidades empieza a ser un ida y vuelta. Por un lado los grandes modifican algunos de sus horarios y actividades en función de los chicos y éstos últimos se adaptan a las rutinas que se le ofrecen. Es muy importante respetar y mantener un ritmo continuo y constante. Por supuesto que no en forma rígida ya que de ser así éste no se puede sostener mucho tiempo y termina siendo una coerción externa, presionante que no se basa en necesidades de todos sino en la compulsión a cumplir una exigencia de vaya a saber quién…

La inserción de tu hijo en las rutinas diarias y compartidas por la familia tiene muchos significados, pero fundamentalmente es incluirlo como uno más, diferente en algunas cosas pero igual en otras.

¡A comer!

Todos comen y él también puede hacerlo como el resto. Él tarda más, alguien lo ayuda o hasta le da de comer en la boca, no sabe cortar con el cuchillo, le cuesta pinchar con el tenedor pero esto no es un impedimento para compartir la mesa. Es más, el ver como los demás comen es una de las formas que él tiene para aprender a hacerlo por su cuenta. La otra es enseñándole y dejándolo practicar, a pesar de los errores y enchastres.

¡A dormir!

La hora de irse a dormir, ya sean las siestas como a la noche, puede transformarse en un pequeño campo de batalla. Antes de desesperarte, fijate si hay algo externo que perturba su sueño como los mosquitos o un cartel de la calle con luces de neón.

Algunas ideas útiles:

  • Si tiene miedo a la oscuridad dejale un velador prendido hasta que se duerma.
  • No le cierres la puerta así está abierta en caso que necesite llamarte. Esto le da la sensación de que estás cerca y al alcance.
  • Leéle un cuento o cantale un arrorró.
  • Quizás le es necesario que tenga su juguete preferido en la cama.
  • Dale un baño caliente.
  • Si te animás y ves que tu hijo lo puedo hacer, decile que se puede quedar jugando hasta que le venga el sueño pero que vos si te vas a dormir porque estás cansada.

¡A bañarse!

Es muy raro que a un bebé no le guste el agua aunque bañarse es otro tema. Tal vez se rebela un poco con el lavado del pelo o con la esponja en determinadas zonas, pero meterse al agua es otra historia.

Estar en el agua cálida, chapoteando y salpicando es una experiencia sumamente placentera y relajante. Muchas veces el problema se arma a la hora de salir del baño. Si tu hijo es muy inquieto y le gusta estar en el baño, no desperdicies la oportunidad de que se calme y sede un poco. Sabé que cada vez que lo bañás te salpica y le gusta jugar con algunos chiches. Ponete cómoda y preparate para estar un tiempito.

Si estás cansada, qué mejor que del baño se encargue el papá. Si no tenés mucho tiempo y ganas no le des juguetes y así no se entretiene con ellos. Trata de bañarlo siempre en el mismo horario así se acostumbra y hasta puede anticiparse al acontecimiento.

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