Mi bebé habla!

Mi bebé habla!

Mi bebé habla!!! Al cruzar la frontera del año el bebé empieza a hablar. Más allá de la maravillosa experiencia de escucharlo, es posible asistir al desarrollo de un lenguaje que no tiene nada de caprichoso. Y a los adultos nos espera un papel en el proceso.

Primero, nombres de personas…

Después animales. Luego nombres de comidas y bebidas. Este es el orden en que las palabras van incorporándose al lenguaje infantil. Este lenguaje va adquiriendo presencia y consistencia alrededor del primer cumpleaños y, unos seis meses más tarde, las mamás suelen decir con orgullo: “Es un genio, entiende todo lo que le dicen”.

¿Por qué sus primeras palabras son las que son (y no olvidemos que papá o mamá son, para el bebé, nombres de personas)? Porque en su vida, el lenguaje cumple la misma función que en la de todos. Es básicamente comunicación. Es la posibilidad del contacto con el mundo. Y, en su medio ambiente, las personas cercanas, los juguetes, los animales, la comida, tienen importancia esencial.

Entender es básico para esa comunicación y de verdad entiende todo lo que se le dice. Aunque su capacidad de entendimiento y su posibilidad de pronunciación de palabras no corren paralelas.

Con voz propia

A medida que se desarrolla, durante este primer año, el lenguaje del bebé incluye – según las investigaciones- palabras copiadas del lenguaje adulto, palabras aproximadamente iguales a las de los adultos y, por último, palabras propias, inventadas.

Los primeros vocablos incorporados a su vocabulario son, simplemente, etiquetas: “mamá, “papá“, “perro“, “pelota“, “agua“, etc. etc., no significan más que una manera de designar a la persona o al objeto observados o deseados. Sin embargo, en esa manera hay implícito todo un concepto. En verdad él quiere decir, por ejemplo, “Eso es un perro” o “Vos sos mamá“. Cuando a la simple palabra le agrega un determinado énfasis- “¿Pelota?” ó “¡Pelota!”- puede estar preguntando en dónde está porque no la ve, o señalando su intención de jugar con ella.

Palabra por palabra

¿Si tienen toda esta concepción, porqué empiezan hablando con una sola palabra? Los investigadores del lenguaje infantilcreen que ello se debe a que, en esta edad, los chicos sólo pueden memorizar de a una palabra por vez, y no una frase completa. También tienden a elegir las palabras de una o dos sílabas a las multisilábicas. Se cree que, en una frase, el bebé escucha (o mejor dicho, entiende) especialmente la primera, la última o la más enfática de las palabras.

Es hacia el año y medio cuando empiezan a poner dos palabras juntas. Y, entonces, cuando ya ha acumulado en su memoria una buena cantidad de palabras simples, puede elaborar esas primeras “frases”. Sus relaciones sociales son ya más complejas, también lo es su mundo, y siente una necesidad mayor de asegurar lo que dice. Empieza a aumentar la necesidad de ser entendido. Necesita expresar lo que dice. Empieza a aumentar la necesidad de ser entendido. Quiere expresar más claramente sus necesidades: “Mamá”. “Quiero mamá”. “Mamá vení”. “Quiero a mi mamá”. A medida que aumenta su necesidad, crece el número de palabras que usa para expresarla.

Aprendiendo gramática

Un detalle importante de las frases de dos palabras es que indican, además, que el bebé está aprendiendo sus primeras nociones de gramática. No ubica las palabras de cualquier manera, sino que las usa de manera que tengan sentido, un significado. Por esto, en esta etapa de formación del lenguaje un papel importante de los adultos es el de hablarle con la mayor riqueza posible de vocabulario, y con una sintaxis correcta. Está en un momento decisivo del desarrollo de su comunicación y se expresará con la misma riqueza y claridad con que le hablen a él.

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