Hijo desobediente

Hijo desobediente

A partir de los 2 años tu hijo empezó a desarrollar su sentimiento moral. ¿Qué significa esto? Que tu hijo se sentirá culpable cuando hace algo mal y en vez de ocultártelo, necesitará que te fijes en él y lo apoyes.

Cuando tu hijo es educado en un ámbito de disciplina y no de castigo irá incorporando su esquema de autodisciplina, y tendrá menos motivos para entrar en conflicto con vos y los demás adultos. La disciplina es una de las bases para que desarrolle buenos sentimientos, buenos principios y para que logre una mayor confianza en sí mismo. A través de la disciplina ayudarás a tu hijo a descubrir la importancia de pensar las cosas antes de hacerlas. La política de castigar puede llevar a suprimir la mala conducta pero mantiene el conflicto sin resolver. Además aprenderá que es necesario portarse mal para llamar tu atención.

¿Tu hijo es desobediente?:

Si tu hijo es particularmente desobediente, no es toda su culpa. Sería oportuno hacer una autocrítica ¿Sabés marcarle los límites? Por ejemplo: Si te negás cinco veces a comprarle un chocolate pero en la sexta aceptás, dándote por vencida, sólo lograrás confundirlo. Regla de oro: Evitá ceder por agotamiento.

Las penitencias: Retarlo e imponerle una penitencia (como mandarlo a su cuarto sin ver su dibujito preferido) sólo tiene efecto si tu hijo se siente querido porque sufrirá la pérdida de tu aprobación. Una penitencia adecuada para la edad de tu hijo sería mandarlo al rincón (o a un lugar dónde no pueda jugar) durante uno o dos minutos.

Las amenazas: Suelen ser un arma de doble filo. Le ofrecen a tu hijo la alternativa de desobedecer siempre que esté dispuesto a aceptar las consecuencias. La opción pasa a ser: “someterse y obedecer” o “ser independiente y desobedecer”. Teniendo en cuenta lo impulsivo que suele ser tu hijo a esta edad, la mayoría de las veces, optará por la desobediencia.

Lo mejor entonces será darle la sensación de que sólo hay un modo correcto de hacer las cosas. Sin embargo, si sos de las mamás que creén que las advertencias son esenciales en la educación de tu hijo, no te olvides que sólo podrán ser eficaces cuando son razonables y se cumplen.

Los chantajes: Frases del tipo “Si no comés todo, no te voy a querer más”, lograrán que tu hijo se sienta cada vez menos querido. Mientras tanto, los problemas de conducta, lejos de solucionarse, podrían agravarse.

Las palizas: No. Mejor recurrí antes a las otras opciones. Pero… si ninguna te dio resultado y no hay más remedio, un pequeño chirlo dado en forma controlada y en el momento oportuno, no le provocará ningún daño psicológico. Sin embargo, es importante no hacerlas costumbre, ya que el castigo físico fomenta la violencia. Y además, el buen comportamiento que se logra a partir de una paliza es temporario y se debe al miedo que le provoca el dolor.

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