36 meses: Jugar es crecer

36 meses: Jugar es crecer

Por medio del juego, tu hijo, a la vez que se divierte, resuelve situaciones conflictivas, expresa sus propios deseos, intereses y afectos.
De esta manera aprende a dominar su cuerpo y su mundo externo.

A medida que crece, alrededor de los 36 meses de edad,  sus juegos van cambiando. Intentará replicar, imitar, copiar aquello que vos hacés y sus seres más cercanos.
A través de la imitación aprende a conocer los distintos roles familiares más importantes, el de mamá y papá. Esta nueva forma de jugar a imitar el mundo de los adultos es fundamental para su sano desarrollo.

En esta etapa mamá, tenés un sinfín de juegos para hacer con tu hijo. Recordá que a pesar de que día a día está más independiente es muy importante que lo acompañes en esta experiencia.
Te proponemos algunas alternativas:

Juguemos a las escondidas:

Para esta actividad necesitamos un pañuelo grande bien suave. Interactuá con tu bebé, soplándolo y acariciándolo con el género, luego escondete detrás del pañuelo para que pueda descubrirte…. Preguntale, “¿dónde estoy?”… y él se fascinará al encontrarte. Te pedirá que repitan este juego reiteradas veces, nunca se cansará.

Para variar este juego, buscá otros elementos como pelotas y peluches con sonidos. Escondelos debajo del pañuelo y pedile a tu hijo que los encuentre.

El paracaidista:

Una idea buenísima para que participe toda la familia, les proponemos el juego del paracaídas. Necesitás una sábana: poné pelotas y peluches sobre la misma, haciendo movimientos ascendentes y descendentes. Los elementos se moverán creando situaciones divertidas para tu bebé y con el relato de algún integrante de la familia lograrán atrapar aún más su atención.

A mover el cuerpo:

Poné música divertida que tu bebé reconozca, tomalo en brazos, y siguiendo el ritmo de la melodía hacé distintos movimientos para que pueda sentir su cuerpo con el tuyo al compás de la música.

Jueguen con la canción, apagala por breves momentos, quédense bien quietos o abrazados como estatuas y cuando la música vuelva, empiezan a bailar y a moverse enérgicamente. Tu bebé, aferrado a tu cuerpo se siente protegido y está feliz, disfrutando a pleno del momento.

Una vez que el juego terminó es muy importante volver a la calma a través de música más suave para poder seguir con su rutina habitual.

 

- Siendomadre

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