Yoga y Embarazo

Yoga y Embarazo

Las embarazadas vivimos un período de gran sensibilidad. Nuestra capacidad de sentir se potencia y las emociones nos conmueven más que nunca. Además, naturalmente volvemos nuestra mirada hacia nuestro interior para comunicarnos con la vida que llevamos y, por qué no, con nuestro propio cuerpo y nuestras sensaciones. ¿Qué mejor momento que este, entonces, para conectarnos con nuestra esencia a través de la práctica del yoga?

 ¿Qué es el yoga?

“Yoga” viene del sánscrito “Yuj”, que significa unión. De uno con su propia esencia. De su cuerpo, de su mente y de su espíritu. Sea cual fuere el nombre que se le dé al origen de esa esencia tiene que ver con un Principio que la trasciende. Así. Yoga sería la unión con uno mismo, la unión con Dios.

 Durante la gestación: yoga.

Durante el embarazo las mujeres estamos particularmente sensibles. A medida que pasan los meses, el cuerpo se va poniendo especialmente incómodo y, es probable, que nos volvamos cuestionadoras: “¿Qué es esto de la vida que surge de mí?” “¿Qué es esto que crece dentro de mi?”.

Una vez que nace el bebé esta situación no se modifica demasiado. Lo que estaba adentro, está afuera, sí. Pero seguimos estando sensibles, nuestro cuerpo continúa estando “diferente” y los cuestionamientos no cesan: “¿Voy a poder con todo esto?”

El Yoga es una excelente técnica para manejar estas cuestiones. Al buscar la armonización interna logramos eliminar las molestias, y disfrutar de los momentos maravillosos que nos tocan vivir con total plenitud.

¡Cuántas veces el embarazo se vive con angustias, miedos, dolores de cintura, el cuello tenso, los hombros apretados y con un vientre enorme que crece y crece casi como una agresión!… El Yoga nos ayuda a tomar conciencia de que lo que vivimos es una gracia especial que Dios nos concede y, como tal, debemos vivirla con alegría. Para esto es imprescindible acomodar el cuerpo cuanto sea posible, mediante técnicas de relajación, por ejemplo. Tratar de conectarnos con nuestro hijo, íntimamente; creando desde el comienzo, un vínculo eterno.

Plan de trabajo

Esta serie de trabajo propuesta es breve y agradable. Ideal para cualquier persona, haya o no hecho yoga. No tiene contraindicaciones y puede hacerse durante el embarazo o en el post-parto.

El trabajo corporal y el desarrollo de la relajación nos ayudarán a vivir el embarazo con serenidad. Todo esto influirá enormemente en el parto. Posibilitará que, en vez de ser una situación dramática, el parto sea una experiencia maravillosa. Y, tal vez, hasta logremos que sea la más fascinante de las aventuras.

Sentadas: la posición la misma para todos los trabajos que se darán a continuación. Sentadas, cómodas, apoyarse en las manos que están atrás. Piernas estiradas adelante. Es muy importante que la espalda no se redondee. Si de este modo cuesta mantener la postura, apoyar la espalda contra la pared.

Pies: estos ejercicios ayudan a descongestionarlos y facilitan la circulación. Es aconsejable repetirlos antes de ir a dormir.
1) Apretar fuertemente los dedos de los pies y relajar. Repetir 10 veces.
2) Sacar la punta del pie hacia adelante, como bailarina y después sacar el talón, contrayendo el empeine. Repetir 10 veces.
3) Hacer 10 giros con los pies hacia un lado y hacia el otro. Deben ser bien exagerados para trabajar la articulación del tobillo.

Piernas: este ejercicio favorece la circulación venosa.
Plegar la pierna hacia el pecho, inspirando, con el pie en punta. Extendiendo la pierna, en diagonal, reteniendo el aire sacar el talón y. exhalando, bajarlo. Repetir 10 veces con cada pierna.

Cuello: la zona del cuello y hombros es especialmente sensible a las tensiones. Es recomendable trabajarla muy lenta y concentradamente, en el movimiento y la respiración. Si logramos prestar atención a cada milímetro de movimiento, nos olvidaremos de otras preocupaciones y aliviaremos las molestias.
1) Movimiento del “No”: llevar la cabeza a un lado, inspirando, y luego al otro, exhalando. Como si el mentón apuntase a un hombro y al otro.
2) Movimiento del “Si”: inspirar y llevar la ca¬beza atrás; exhalar y llevar la cabeza adelante, llevando el mentón a la garganta. Repetir 10 veces.
3) Giros: tres giros a cada lado. Prestar atención que los movimientos sean suaves y que no se tensen los hombros.

Hombros: llevar las puntas de los dedos a los hombros de modo que los brazos queden plegados por los codos. Inspirando, llevar los codos paralelos, adelante, reteniendo el aire, llevarlos al techo y exhalando,llevarlos atrás. Repetir 10 veces así, y 10 veces de atrás hacia adelante.

Cambio de posición. El gato y el perro: es un excelente trabajo para lograr buena movilización de columna.

Ponerse en posición de cuatro patas:
a) inhalando, ir curvando la espalda hasta quedar con el coxis y la tapa de la cabeza mirando al techo
b) exhalando, curvar la espalda en sentido contrario, como queriendo tocar la cabeza con la pelvis. Esta fase se asemeja a la posición de un gato enojado, la anterior a un perro contento moviendo la cola. Repetir 10 veces.

A este ejercicio es interesante agregarle un trabajo de esfínteres que ayudará a fortalecer el suelo pelviano.

 Técnica: mientras se realiza a) sentir que se aflojan los esfínteres anal y vaginal, para lo cual es necesario percibir que el ano y la vagina se alargan, como abriéndose hacia afuera. Mientras se realiza b) sentir que se cierran, como metiéndose para adentro.

Lateralización: los trabajos de lateralización y torsión son ideales para desbloquear la zo¬na del pecho y el diafragma. Moviliza la zona de costillas y espacios intercostales, lo cual repercute en una sensación de mayor apertura. Pareciera que queda un mayor espacio disponible para el bebé y que se logra una mayor comodidad para respirar. El diafragma es un músculo fundamental en la respiración; ubicado justo sobre el abdomen. En los últimos meses de embarazo se aplasta tanto contra los pulmones que da la sensación de poco aire.

Sentadas, plegar las piernas hacia un costado. Elevar los brazos y tomarse las manos, arriba. Dejar volcar el tronco hacia el costado en que están las piernas. Disfrutar de la gran amplitud que se produce en uno de los costados. Tratar de sentir que la luz y el aire que pululan por ahí se filtran para tu hijo. Después de unas cuantas respiraciones armar del otro lado.

 Torsión: acostadas, boca arriba, plegar las piernas contra el abdomen y dejarlas caer hacia el costado. Los brazos, abiertos en cruz, la cabeza que gira mirando hacia el costado opuesto de las piernas. Quedar bien cómodas.

 IMPORTANTE:

Para ir logrando estos estados de interiorización que promueve el yoga es necesario tratar de ir enganchando la respiración con el movimiento. Si preferís, cerra los ojos y trata de ir concentrándote en cómo se van fundiendo uno con otro. Esto es posible en los trabajos activos, donde a cada movimiento le corresponde una respiración. Si se trata de posturas en las que es necesario quedarse un rato y la respiración se deja libre, tratar de sentir el movimiento que produce la entrada y salida de aire. Esta conjunción irá meciéndote en un ritmo especial que te invitará a concentrar todas tus energías en lo que estás haciendo.

 Relajación: te da la posibilidad de tener un contacto profundo con el ser que llevas adentro.

Aunque resulte tentador pasar directamente al estado de relajación, es conveniente trabajar antes el cuerpo para lograr estados más calmos. Si no contás con demasiado tiempo podes realizar sólo algunos trabajos de cuello y hombros y algunos gato-perro, por ejemplo. Recién después, es conveniente pasar a la relajación.

Ante todo, asegúrate de que aunque sea por un ratito (¡el mundo puede prescindir de vos por un rato! nadie va a molestarte.

 

Mom´s Copywright

 

- Siendomadre

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