La Gestacion

La Gestacion

Desde la fecundación, una nueva vida comienza ¿Cómo es el maravilloso desarrollo del bebé en gestación?

Fecundación
La gestación se inicia una vez fecundado el óvulo liberado por el ovario de una forma muy especial: a través de una explosión ¡Pero lo extraordinario es que esta explosión produce vida!

 El óvulo es transportado suavemente a través de las Trompas de Falopio hacia el interior del útero. El óvulo, además de ser la célula más grande del organismo, contiene las reservas nutritivas del futuro ser. El espermatozoide es la más pequeña, posee una cabeza sobresaliente y una cola que le permite desplazarse en la búsqueda del óvulo.

El óvulo tiene una vida de 12 a 24 horas, por lo que los espermatozoides deben apurarse. Recorren aproximadamente 2mm. por minuto y pueden vivir hasta 48 horas. De 300 millones de espermatozoides apenas unos miles llegan hasta el útero. Dos o tres atraviesan la membrana del óvulo y sólo uno concretará la ansiada unión con el núcleo del óvulo.

Desde su ingreso a la vagina, los espermatozoides son atacados por células. Tozudamente un grupo continúa nadando hasta aproximarse al tercio extremo de la Trompa de Falopio, donde sólo uno logra el encuentro con el óvulo.

La nueva vida ya está en marcha
Una vez que penetra en el interior del óvulo, este espermatozoide, como reconociendo que llega al final de su camino, comienza a desintegrarse. La nueva vida ya está en marcha y paralelamente una cadena de fenómenos químicos ocurre que preparan el útero para recibirla.

A los 15 días…
Aunque la madre no sabe aún que está embarazada, las células comienzan a diferenciarse.
 Cada generación de células engendra a la siguiente y le transmite su información y poderes reproductivos. Así el bebé se forma poco a poco, en el orden exacto.

El fascinante mundo del bebé comienza a tomar forma. Espermatozoide y óvulo producen la primera célula de esta nueva vida y en su interior se ubican los cromosomas, 23 de su madre y 23 de su padre, dentro de los cuales están los genes, responsables de la transmisión hereditaria de las características del niño. A la semana, esta primera célula dividida en muchas más ha viajado hasta el útero, donde anida y comienza a crecer.

Nace un corazón
A la tercera semana, sucede un hecho trascendente. Algunas células comienzan a latir, se reparten en formas de corona. De pronto esta corona se transforma. Por primera vez en la vida de tu bebé, un corazón late. Asimismo, se desarrolla el órgano más extraño del universo: el cerebro.

Durante los nueve meses de gestación, se produce un crecimiento como nunca más el hombre tendrá. Desde el óvulo fecundado hasta el nacimiento se produce un aumento de tamaño y peso de tres millones de veces.

A las 8 semanas se han desarrollado casi todas sus estructuras y algunas ya funcionan. Desde luego que son estructuras primitivas y deberán evolucionar hasta que sean funcionalmente efectivas, pero el bebé ya parece un ser humano en miniatura.

Al tercer mes
Su tamaño no es mayor al del pulgar de su padre, y ya es una persona con rasgos propios. Mucho antes de que la madre lo perciba, el bebé lleva vida muy activa. Sus dedos ya están formados. El suceso más trascendente del tercer mes es la diferenciación sexual, si bien el sexo se definió en la concepción.

El bebé está rodeado de líquido, en total estado de ingravidez y conectado a través del cordón umbilical a la placenta que cumple al mismo tiempo la función de riñón, pulmón, hígado, intestino y glándulas hormonales.

El bebé hace señales
Como la falta de gravedad es total, el bebé cambia constantemente de posición. Tiene mucho espacio dentro del útero, por lo que sus movimientos son constantes. El bebé es un acróbata. Cuando no está haciendo ejercicios, habitualmente duerme. Cuando está despierto, explora su mundo, que no es ni oscuro ni silencioso como siempre se sugirió. Su madre lo acuna con sus movimientos, su ritmo cardíaco es parte de su música funcional y su voz le será un recuerdo muy positivo de su vida uterina.

El bebé puede abrir y cerrar los ojos…
…Y puede ver.
La luz que le llega es tenue pero en el momento en que el abdomen recibe luz intensa del sol, responde a este estímulo con movimientos.

El sonido más familiar es el acompasado latir del corazón de su madre, que explica porqué el recién nacido se calma cuando ella lo levanta y lo abraza sobre su pecho: reconoce la tranquilizadora melodía que escuchaba durante su placentera vida intrauterina.

El ritmo para el bebé significa mucho, ya que antes de nacer tienen uno muy definido en la forma en que se mueve, cuando nada o cuando realiza movimientos de deglución rítmicos con su boca.

En el útero, el bebé aprende acerca de su madre por la forma en que ella se moviliza. Cuando la mamá realiza sus quehaceres, el movimiento del bebé aumenta, se bambolea y se mantiene despierto.

Todo el movimiento que experimenta el bebé en el útero ayuda a mejorar su sentido del equilibrio, que es importante para su desarrollo después del nacimiento.

El bebé llora
Lo hace cuando está incómodo. Si siente dolor, llora. Por medio de la ecografía, a veces se observa gestos de disgusto del bebé que en un recién nacido significarían llanto.

A medida que crece y llena el espacio que lo rodea, le es más difícil hallar una posición cómoda y cambia posiciones hasta encontrar una que le resulte agradable.

La personalidad del bebé empieza a formarse antes del nacimiento. Los sentidos que desarrolla lo ayudan a entender sobre el mundo que lo rodea. Al nacer, el bebé ya tiene nueve meses de vida ricos en experiencias.

Sus emociones
El bebé comparte las costumbres de su mamá, y según algunos investigadores, sus experiencias emocionales también.

Por momentos, cuando estás ansiosa, el bebé está más inquieto. La personalidad del bebé es probable que ya esté predeterminada, y hay algunos que llegan a adaptarse a las situaciones de estrés materno. Eliminemos la tan famosa culpa, “estuve nerviosa durante el embarazo, por eso mi bebé es …”. Algo de tensión en nuestras vidas en necesario (sin exagerar). Las tensiones que parecen superarnos hay que intentar evitarlas, pero no están transformando al bebé en un nervioso.

De todas maneras recuerda que cuando estés alegre y en paz contigo misma, el bebé se beneficia con tu bienestar.

Dr. Jorge César Martínez, pediatra, autor del libro “El increíble mundo del recién nacido”

 

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