La relajación durante el parto

La relajación durante el parto

La relajación es crucial para manejar las contracciones dolorosas del período de dilatación previas al parto. Pero, ¿cómo lograr estar relajada?

 ¿Por qué la relajación como foco principal?

La relajación es el antídoto de la tensión. Cuando la embarazada se relaja trata de lograr un estado en el que el tono muscular de todo su cuerpo esté reducido al mínimo. Según Jacobson, “si existe una relajación física completa, es imposible que coexista un estado emocional negativo”.

Y, cuando nos referimos al parto, la práctica de la relajación significa un buen manejo del temor y su influencia nefasta sobre las fibras musculares del cuello uterino. Así, las sensaciones de la actividad uterina se interpretarían en su verdadero significado, es decir como trabajo muscular sano y eficaz y no únicamente como dolor.

Confianza versus miedo
En nuestro lenguaje cotidiano, relajación es sinónimo de pasividad, de dejar de hacer. Aunque resulte paradojal, la técnica de relajación exige un gran trabajo de concentración, una actitud mental activa para lograr una respuesta de abandono y pasividad física. Entonces, la mujer entrenada tiene un rol dinámico a nivel de la corteza cerebral, para permitir que su útero actúe libremente.

Su cuerpo está maravillosamente preparado por la naturaleza para parir, pero el temor y el dolor pueden perturbar la normalidad de este proceso. La intensidad de la contracción introduce un conflicto: confianza versus miedo, relajación versus tensión. La disyuntiva es conservar las fuerzas o extenuarse.

Sabemos qué, para eliminar los residuos tóxicos que producen los músculos al contraerse es imperioso el oxígeno. Si los vasos sanguíneos están colapsados por la contractura muscular, éste no llegará suficientemente. Dichas sustancias acumuladas producen fatiga y dolor. Cuando la fatiga es muy intensa puede llegar a paralizar el trabajo de parto.

La relajación, al proporcionar mayor flujo de sangre mantendrá al músculo uterino en óptimas condiciones para realizar su trabajo. De la misma manera, mantendrá al bebé en buenos niveles de oxigenación durante todo el parto.

Una cuestión de aprendizaje
El entrenamiento, la práctica asidua de esta técnica es fundamental ya que sólo así la mujer logra crear un sólido reflejo condicionado: “frente a la contracción dolorosa, cierro los ojos, me relajo y respiro”.

Resumiendo, así como la ansiedad crea una tensión psíquica que se expresa en tensión muscular, esta tensión perpetúa la angustia creando un círculo vicioso ad infinitum. La técnica de la relajación rompe este círculo encauzando el parto en condiciones de tranquilidad, de armonía y alegría. Alegría que la pareja no olvidará jamás, al sentirse protagonista y hacedora del nacimiento de su hijo.

Importancia de la pareja en el trabajo de relajación:

  • No es suficiente que la embarazada esté entrenada, necesita del constante apoyo de su pareja.
  • La pareja la ayuda a comprender sus dificultades y la alienta en sus logros.
  • Le sugiere cambios de posición para relajarse, la ayuda a sentarse, a ponerse en cuclillas o a caminar entre o durante las contracciones.
  • Le masajea la zona lumbar, la frente, las sienes, las manos.
  • La apoya en la relajación con su voz persuasiva y monocorde.
  • La ayuda a darse duchas tibias y relajantes.
  • Y por sobre todo, la fortalece con su presencia, comprensiva y alegre.

 

¿Realizas alguna técnica de relajación? ¿Notas que a partir de la relajación respondes mejor a las señales que emite tu cuerpo?

 

Bibliografía: Stoppard M., Embarazo y Nacimiento
Jacobson, E., Relajación Progresiva.
Heardman, H., Masajes para la Relajación
Schultz, Entrenamiento Autógeno
Benson, H., La Relajación
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