¿Será sano?

¿Será sano?

Hoy existen muchos métodos pasa asegurarnos que el bebe nazca sano. Es importante asesorarse estar bien informadas ante s de decidir si los realizamos o no.
Desde que el análisis confirma nuestra sospecha con un cartel de “positivo”, las mujeres empezamos a preguntarnos de todo acerca de nuestro bebe. Aunque todavía será un manojito de células agitándose en nuestra panza, ya lo imaginamos el omento en que lo tengamos en brazos: queremos saber cómo será y asegurarnos que nazca sano.
Es lógico que nos pongamos ansiosas ante el impresionante bombardeo de información que diariamente recibimos. Estos temores se agravan en el caso de las mujeres mayores de treinta y cinco años, quienes presentan un riesgo elevado de tener un hijo con algún problema cromosómico, como el síndrome de Down.
Afortunadamente, hoy la medicina tiene muchísimas herramientas para tranquilizarnos acerca de la salud de nuestro bebe muchos meses antes del parto: desde los análisis de rutina que todos los ginecólogos nos recetan en la primera consulta hasta las técnicas más sofisticadas de la biotecnología.

Antes que nada

“Todo embarazo debería empezar antes de la concepción”, comenta el Doctor José María Sánchez. “yo siempre digo que el embarazo debe ser planeado con la cabeza fría y el corazón caliente”. Por eso este especialista en genética aconseja, por ejemplo, tomar suplementos de vitaminas y ácido fólico; se sabe que suministrados durante los tres meses anteriores a la concepción y los dos primeros de la gestación colaboran a disminuir los problemas de malformaciones congénitas, en especial la “espina bífida”.
Otra de sus recomendaciones es conocer nuestros valores de anticuerpos de rubeola, toxoplasmosis y citomegalovirus antes de quedar embarazadas. Si los resultados indican que no tenemos defensas contra la rubeola, nos podemos vacunar antes de “buscar” al bebé. Y si las tenemos, no nos angustiaremos pensando en el peligroso contagio durante los primeros meses. Además, con estos datos, a nuestro medico le resultara mucho más fácil tranquilizarnos cuando el análisis de la toxoplasmosis de un poco alto.

Los primeros análisis

Una vez que estamos embarazadas, muchas de nosotras recurrimos al ginecólogo para que nos asesores acerca del diagnostico prenatal. Pero otras veces nos quedamos en ascuas porque no sabemos a ciencia cierta de que se trata.
El primer método en aparecer fue la amniocentesis, hace casi veinte años. Consiste en extraer – a partir de la semana dieciséis de gestación – unos pocos mililitros de líquido amniótico. En él hay células fetales que más tarde se cultivaran en el laboratorio para analizar los cromosomas del bebe y obtener su cariotipo. Así se puede descartar cualquier enfermedad cromosómica, como el Síndrome de Down o mogolismo.

Hace unos años, surgió otro sistema para estudiar los cromosomas fetales, la biopsia de vellosidades corionicas. La ventaja principal radica en que se realiza a partir de la octava semana de embarazo, bastante antes de la amniocentesis, lo que nos ahorra muchas angustias. El material que se analiza en el laboratorio proviene de una zona de la placenta que se llama corion.
Dentro de ese método existen dos variantes, de acuerdo a la forma de tomar la muestra de la placenta. Una es la biopsia corionica vaginal, en la que el material e se obtiene entrando al tuero por el cuello, pasando por la vagina. La otra posibilidad es la biopsia corionica transabdominal: la muestra se extrae mediante un pinchazo en la panza, semejante al que se realiza en la amniocentesis, a partir de la doceava semana de embarazo.
La mayoría de los especialistas recomienda este último método porque es más seguro, presenta muy poca moletas para la mamá y se obtiene un rápido resultado.
La lista de posibilidades se completa con la amniocentesis temprana; se trata de una extracción de líquido amniótico durante las semanas trece a quince de gestación. Todavía no hay muchos acosa como para afirmar su total seguridad y la confiabilidad de sus resultados.
Otro método, utilizado solo en casos extremos donde se sospecha que hay un problema concreto, es la cordocentesis; es la extracción de sangre del cordón umbilical del bebe a través de la panza de la mama, bajo control ecográfico continuo.

Mamás jóvenes

El último de los métodos de estudio del embarazo es el denominado triple test: no se necesita más que un poco de nuestra de sangre para calcular las probabilidades de que nuestro bebe tenga algún problema cromosómico o sufra de ciertas malformaciones congénitas. Mide los niveles en sangre materna de tres sustancias; alfafetoproteina, subunidad beta de gonadotrofina corionica y estriol no conjugado. Estos datos, junto con la edad de la madre, los antecedentes familiares y los del embarazo, se introducen en una computadora para determinar el riesgo.
Este análisis es recomendable para las mujeres jóvenes, que si bien presentan un riesgo bajo de tener problemas en el embarazo, quieren obtener una información que las tranquilice. “En estos casos tal vez no se justifique otra técnica invasiva, como las biopsias o la amniocentesis”, dice el doctor Sánchez. “Por eso pienso que este triple este es lo mejor para las madres menores de treinta años”. Hay que aclarar que este test no es un método de diagnostico como lo son los otros, sino que sirve para calcular la probabilidad que tiene un embarazo determinado de presentar problemas. No da resultado definitivo. De cualquier forma, se puede confirmar o descartar realizando una biopsia corionica transabdominal.
Los otros métodos quedan entonces para las mujeres mayores de treinta y cinco y aquellas menos quienes, por algún antecedentes familiar o del embarazo, presenten un riesgo elevado de enfermedad cromosómica o malformaciones. Porque, si bien son seguros y confíales, siempre existe un pequeñísimo riesgo inherente a toda intervención de este tipo.
“Creo que todas las parejas embarazadas tiene derecho a saber de la existencia del diagnostico prenatal para que ellos mismos puedan decidir si hacerlo o no”, comenta el Doctor Sánchez. Estos métodos permiten detectar problemas pero, lo que es más importante, en la enorme mayoría de los casos permiten descartarlos y llevar tranquilidad a toda la familia en los primeros meses de la dulce espera.

¿ Y si el diagnostico prenatal me da mal?

Las probabilidades de que el resultado sea malo, es decir que no siga que nuestro hijo nacera con algún problema cromosómico o con alguna malformación congénita, son bajísimas. Pero en el supuesto caso de que nos toque ¿Qué hacemos?
El doctor Sánchez explica que “muchos padres tienen una idea equivocada de lo que es un afección genética o congénita; muchas de ellas son leves y conviene tener la información antes del nacimiento, para tomar las medidas preventivas convenientes.”
El nacimiento de un hijo con síndrome de Down es un golpe muy fuerte para cualquier familia. Si bien con el tiempo se elabora el duelo, se acepta la situación y se lo quiere como el que mas, los primeros momentos son de confusión y dolor. Por eso es bueno saberlo lo antes posible para hacer todo el proceso durante el embarazo. Así, cuando el bebé nace, en el momento en que más necesita amor y compresión para adaptarse a este mundo hostil, los padres están repuestos y listos para recibirlo.

Mom`s Copywright

 

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