18 síntomas comunes del embarazo

18 síntomas comunes del embarazo

El embarazo genera una revolución en el cuerpo producto de los cambios químicos que se manifiestan casi inmediatamente después de la fecundación.  Conocer los síntomas y las razones de esta transformación es útil para comprender qué le pasa al cuerpo.

 

  1. Amenorrea: A las dos semanas de la fertilización, la mujer normalmente tiene una falta en su periodo.
  1. Náuseas: Se producen en un 50% de las embarazadas y en ocasiones son acompañadas por vómitos. Sobrevienen con mayor frecuencia en ayunas pero, pueden persistir a lo largo del día. A menudo se van tal como llegaron. En otras ocasiones, sólo cesan después de vomitar. Como las náuseas y vómitos suceden sobre todo cuando el estómago está vació, es aconsejable:
  • Comer menos abundante y con más frecuencia.
  • Evitar alimentos difíciles de digerir.
  • Alimentarse con más sólidos que líquidos.
  • Desayunar proteínas y productos lácteos.
  1. Frecuencia para orinar: En cuanto aumenta el nivel de progesterona y el embrión comienza a secretar gonadotrofina coriónica humana, aumenta la sangre que fluye a la región pelviana y se congestiona la pelvis. Esto se transmite a la vejiga que se torna irritable, provocando que la embarazada necesite orinar con más frecuencia aunque sea poca cantidad.
  1. Fatiga: la progesterona tienen un efecto sedante. Al comienzo del embarazo, el metabolismo se acelera para hacerse cargo del embrión en desarrollo. La naturaleza es sabia y los cambios hormonales indican que debe reducirse el ritmo y descansar más, ya que el cuerpo requiere energía para gestar al bebé.
  1. Gusto extraño y antojos: a menudo, la saliva refleja el contenido químico de la sangre y, al aumentar los niveles de hormonas, el gusto puede cambiar. Ciertas comidas tienen distinto sabor e incluso, algunas, se vuelvan intolerables. No existe una explicación científica para los antojos, pero se cree que son la respuesta del cuerpo ante ciertas deficiencias de minerales u otros elementos. Lo ideal es tratar de controlar aquellos antojos que reclaman comidas de alto valor calórico y escaso valor nutritivo.
  1. Mareos: son más frecuentes por la mañana, pero pueden sobrevenir en cualquier momento del día, especialmente si no se come con frecuencia, porque baja el nivel de azúcar en la sangre.
  1. Olores: el sentido del olfato aumenta, por lo que algunas embarazadas perciben que olores frecuentes, como los de ciertas comidas, le provocan náuseas. Los perfumes pueden sentirse diferentes, esto se debe a las alteraciones en la química de la piel.
  1. Mamas: los senos crecen en tamaño, debido a los elevados niveles de progesterona circulante sobre el tejido glandular Se están preparando para la lactancia. Los pezones se vuelven más prominentes y se oscurecen.
  1. Peso: en el primer trimestre, aunque el útero está creciendo, puede no registrarse ningún cambio en la forma del cuerpo y no debiera aumentar el peso.
  1. Emociones: las hormonas que invaden al cuerpo promueven cierta irritabilidad y sensibilidad en la embarazada. Es natural que sienta un poco de tristeza y placer por el hijo que vendrá, ansiedad y preocupación por su salud y dudas acerca de la responsabilidad que conlleva criarlo. Los cambios asustan, pero de a poco, la futura mamá se adapta a la nueva situación.
  1. Mucosa vaginal: debido al incremento de las hormonas aumenta el flujo vaginal y se vuelve más oscuro.
  1. Pérdidas de orina: como el útero aumenta su tamaño para albergar al bebé, la vejiga pierde capacidad para almacenar la orina. Principalmente a partir del segundo trimestre, se tiene necesidad de orinar con mayor frecuencia. El incremento de peso también provoca cierta debilidad del suelo pélvico que hace que puedan producirse pérdidas involuntarias de orina, incluso al realizar pequeños esfuerzos.
  1. Problemas intestinales: el aumento de progesterona circundante en el cuerpo causa que los músculos intestinales se relajen y hagan que el tránsito se vuelva más lento. Por ende, es común que muchas embarazadas sufran de constipación.
  1. Hemorroides: como la sangre durante la gestación se vuelve más espesa, las venas en la pelvis se dilatan. Esto provoca un sobrepeso sobre la pelvis que favorece la formación de hemorroides.
  1. Manchas en la piel: el incremento de hormonas provoca que determinadas zonas de la piel se vuelva más oscuras. Puede verse en las areolas de los pezones, en el rostro y en el abdomen, la línea que va del ombligo hasta el pubis.
  1. Vello corporal: crece más rápido, incluso en zonas donde no se tenía, culpa también de las hormonas. Tranquila, desaparecen cuando termina la gestación.
  1. Ardor estomacal: como se altera el correcto funcionamiento del esfínter que regula el tránsito de los alimentos entre el esófago y el estómago, surgen las molestias como acidez o ardor que pueden llegar incluso hasta la boca.
  1. Sudoración: el mayor volumen sanguíneo incrementa la temperatura corporal. Por lo tanto, aumenta la sudoración.

 

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