La importancia de compartir los temores del embarazo

La importancia de compartir los temores del embarazo

Los temores durante el embarazo que no se expresan a su debido tiempo y en el lugar indicado pasan a ser una realidad negada de la embarazada… ¡pero realidad al fin! ¿Porqué es tan importante dejarlos salir, compartirlos con otros?

¡No hay ‘buenas’ o “malas” ondas que justifiquen el silencio!

Siempre me vuelve a sorprender la peculiar interpretación que se hace de estas expresiones tan habituales hoy en nuestro lenguaje cotidiano.

Lo percibo especialmente en mis cursos de psicoprofilaxis. Muy a menudo alguna embarazada espera a que termine la clase para plantearme su problema “a solas”.

Tras la gimnasia, tras el simulacro de parto con su relajación y sus técnicas respiratorias, nos sentamos para dar comienzo a la tercera parte de la clase. Este es el momento que dedicamos a charlar sobre los muchos temas que conciernen al embarazo, al parto y al puerperio.

La charla es libre, todos los temas son válidos y si bien intento mantener un cierto orden y un hilo conductor todo se desarrolla en un clima de total espontaneidad. Las estimulo constantemente a soltarse y a sincerarse para que logren conectarse entre ellas, escucharse unas a las otras y, lo que es aún más importante y difícil, que logren contactarse con ellas mismas y con su hijo por nacer.

¡Los temores están!

Sin embargo, a pesar de ese espacio y de ese tiempo ideal para hablar con libertad, constantemente aparece aquella embarazada que espera que termine la clase y que en un aparte y en voz baja me dice: Te quería contar que cuando nació mi primer hijo, tuve una muy mala experiencia. No avanzaba la dilatación, las contracciones eran dolorosísimas – y, a pesar de haber hecho una preparación, me descontrolé, fue muy feo y me ha quedado un gran temor al parto“……

Mi respuesta es siempre la misma: “Qué pena que no lo comentaste recién en la clase, hubiera sido sumamente útil para todas: lo hubiéramos trabajado en el grupo para analizar a fondo qué pasó y que se puede modificar en esta nueva experiencia con la ayuda de todo lo que estamos viendo en esta preparación”.

Pero la embarazada insiste: “No, no lo quise comentar delante de las demás para no tirar pálidas …. No quiero asustar a las chicas, por eso te lo digo a solas”.

¿Mala onda? ¿Buena onda? ¿Tener buena onda sería, entonces, negar la realidad? (por lo pronto …  ¡su realidad!).

Esa difícil situación se dio, fue real y alguien la sufrió. Pertenece, por lo tanto, a esa serie interminable de acontecimientos que forman una vida. No hablarlo (donde corresponde, por supuesto) no lo borra, ni ayuda a las demás embarazadas, porque es ocultarles parte de una verdad, algo que nos puede suceder, difícil pero que -conocido y enfrentado- será totalmente manejable.

¿Qué es la Psicoprofiláxis sino eso? Plantearnos aquí y ahora las mil variantes por las que podemos transitar.

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

 

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