El miedo al dolor frente a las contracciones de parto

El miedo al dolor frente a las contracciones de parto

A medida que se acerca la fecha del parto, las contracciones aparecen con mayor frecuencia. Y, para toda embarazada es inevitable no sentir miedo al pensar que las mismas no vienen sin dolor ¿Cómo se puede trabajar el manejo del “dolor”?

 Estamos en la clase de preparación para el parto hablando de contracciones, de su ritmo, su duración cuando Camila, una embarazada, irrumpe “yo querría saber concretamente si las contracciones duelen mucho, si sólo es la exageración de algunas mujeres. Porque en el fondo es al dolor a lo que más le temo, a no poder aguantarlo, a descontrolarme…. ¡Gran silencio!

El dolor
Siento todas las miradas puestas en mí, esperando la respuesta salvadora. Pienso que nos faltan pocos minutos de clase para adentrarnos al gran tema. Pero por su carga emocional no puede quedar así, flotando hasta la próxima clase.

Propongo hacer un prolijo distingo entre dolor objetivo y el estímulo doloroso en sí mismo. En el caso de las contracciones causado por la dilatación del cuello, y el dolor subjetivo, el que es interpretado a nivel corteza cerebral, y por lo tanto, percibido y sufrido en forma de dolor. Por ejemplo, un mismo dolor de cabeza lo sentimos de forma variada según estemos o no ocupadas en algo que nos interesa.

Estos focos de atención en nuestra corteza cerebral crean una zona de inhibición que impide la entrada a otros estímulos como el dolor. El dolor no nos invade totalmente y se tolera. ¿Cuánto?, dependerá proporcionalmente de nuestra capacidad de concentración en los focos de atención.

Miedo a sufrir
Andrea interrumpe, “Tu explicación suena muy lógica, pero tratándose de contracciones que pueden llegar a ser tan dolorosas como fueron las de mi primer parto, me parece casi imposible mantenerme concentrada en la relajación y en la respiración.

Le respondo: “no te olvides, Andrea, que no te habías preparado para tu primer parto. Y no prepararse, dentro de nuestras pautas culturales, es casi como estar preparada en contra… cuando enfrentaste tu primer parto no te quedaba otra que dejarte invadir por el dolor de la contracción. Ponerte tensa, desesperarte”.

“¿Cómo era, Maruca, lo del Dr. Read?”, interviene Luciana, “yo lo recuerdo porque me sonó lógico. Temor, tensión, dolor formando un círculo vicioso hasta llegar al gran sufrimiento. Camila añade: “ves Maruca, ese es el dolor al que yo temo”. Entonces intervengo: “tu temor es sano y útil, es el que te moviliza a hacer el curso, a plantearte cómo va a ser tu parto, o cómo vivirlo mejor”.

Crear centros de atención
Focalizarse
en la relajación, en la respiración y en los pujos es factible sólo porque existe un entrenamiento. Así cuando la contracción sea real, la respuesta será automática. Toda una disciplina, y nos queda mucho por analizar más profundamente: la teoría de los reflejos de Pavlov, el apoyo constante del marido, las anestesias, pero todo esto quedará pendiente para nuestra próxima clase.

¡Ánimo! y un voto de confianza al método. La miro a Camila, me sonríe, el fantasma del miedo deja de asustar cuando le sacamos la sábana….

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

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