Miedo al parto

Miedo al parto

Es normal que sientas miedo al parto. Este es un quiebre existencial incomparable. ¿Cómo no vas a estar asustada frente a semejante tránsito de vida? ¿Cómo manejar este temor?

¿Voy a poder?
No hay mujer que no haya podido enfrentarse a sus temores, por más grandes que fuesen. Por eso, después vienen los famosos días de puerperio. No son sólo el útero y los demás órganos que tienen que volver a su lugar, tú también transitas por otra serie de transformaciones.

Volver a tu propio centro
El parto es una visagra en la vida de toda mujer. Se produce un acto maravilloso que es el alumbramiento, un momento único en la vida e inolvidable. La sensación de romperse, de dejar salir al hijo y rearmarse, invade todo tu ser.

El miedo más común es al dolor. Un parto no es sin dolor, pero nunca es algo que no puedas tolerar. Este es muy especial: intermitente, no permanente. Coincide con cada contracción pero cuando ésta pasa, desaparece, y esto es lo que lo hace tolerable.

Además cada contracción dura menos de un minuto. Hay que acompañar el dolor del parto, no resistirse ni negarlo. Debes relajarte lo más posible y animarte a disfrutar del momento desde un lugar protagónico, tomando conciencia que estás ayudando a tu bebé a despertarse al mundo, a pesar del dolor. Es fundamental tomar conciencia de que en el momento del parto hay que salirse de una para ayudar a tu bebé que busca su salida.

Respiración y Pujos
La respiración se tiene que regular sola ya que no es una respiración de esfuerzo.
La respiración se hace en la preparación para el parto junto con la relajación que es muy importante para acompañar el trabajo de parto en el proceso de dilatación, que es la apertura en la cual no puedes hacer ningún esfuerzo para que el cuello del útero ceda. Sólo debes crear un clima fisiológico óptimo para que tu cuerpo pueda trabajar libremente, y abrirse. Además la respiración es importante para oxigenar al útero y al bebé, y para que el dolor sea más suave.

Tu cuerpo encuentra la forma de expresarse sin ninguna fórmula

Vas a pujar sin pensar de qué modo deberías hacerlo, es un acto reflejo, como orinar. Son sensaciones tan fuertes que es imposible que tu cuerpo no reaccione instintivamente. Como el mecanismo del parto está regido por la parte más primitiva del cerebro, que es inabordable desde la palabra y desde el pensamiento reflexivo, todo aquello que se intente modificar con razonamientos interfiere en el proceso. Los pujos sucesivos ayudan a descender al bebé dentro de la pelvis, pero este proceso lleva su tiempo.

Te resultará útil ensayar la posición, y entender cómo es un pujo para que después no te resulte extraño. Sirve para desplegar la fantasía.

En el parto vas a reaccionar a tu manera ¡Ten confianza!

 

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