Mi hijo tiene problemas de integración

Mi hijo tiene problemas de integración

¿Tu hijo es retraído e introvertido?, ¿Notas que tiene problemas de integración? ¿Le cuesta integrarse a su grupo de pares o no tiene amigos? ¿Cómo puedes ayudarlo?

Todos somos especiales
Los niños caracterizados por no hablar mucho y no expresar sus emociones suelen ser rotulados de  “raros”. Hasta se les puede adjudicar problemas de relación con los demás. Si se los califica desde el prejuicio, el ser expresivo sería sinónimo de comunicarse bien y sentir mucho, y los herméticos serían entonces considerados como difíciles ¡Pero esto no es así!

Un niño con dificultades para integrarse a su grupo de pares despierta las más variadas fantasías en los padres ¿Qué le podrá pasar? Sin embargo, esta no es una señal de alarma. “Dentro de la gama de personalidades sanas –dice la Lic. Delia Pina, epistemóloga e investigadora en psicología- hay diferencias que deben ser respetadas y tenidas en cuenta”.

¡NO a los rótulos!
¡Aceptemos las diferencias y no juzguemos de acuerdo a estereotipos!
Muchos niños en el ámbito escolar son rotulados de “problemáticos” cuando en realidad tienen una personalidad distinta, ni mejor ni peor que la de cualquier otro niño ¡Respetemos las individualidades y personalidades de cada niño!

¿Sumar amigos?
No es ni bueno ni malo tener más o menos amigos, hablar mucho o poco. Las diferencias a veces son sutiles pero para detectarlas están los profesionales. No es lo mismo prudencia que fobia. Por ejemplo, distinto es un niño que tiene ganas de estar en su habitación mientras hay visitas que otro que huye a su cuarto al escuchar que alguien viene a casa.

Otras veces estas conductas “introvertidas” obedecen a procesos circunstanciales. ¿Acaso nosotros no nos volvemos más introspectivos y callados cuando algo nos preocupa? ¿Por qué entonces no va a pasarles lo mismo a los niños?

El cuerpo habla
Cuando el niño no puede verbalizar, expresar sus conflictos es su cuerpo el que habla a través de los síntomas. Entonces aparecen la fiebre, los dolores de cabeza, pis en la cama, alteraciones en su comportamiento habitual, etc. Los síntomas del niño vienen a decir aquello que no puede hablar.

Muchas situaciones pueden resultar conflictivas para un niño: mudanzas, muerte de un familiar, la llegada de un hermano. En estos casos, es necesario acompañarlo y ponerle una mirada muy atenta  respetando su espacio individual y observando el modo que tiene de vincularse con lo que le pasa y con quienes lo rodean.

¿Cómo ayudarlo?
Habla con él, genera un espacio de diálogo propicio para que te cuente qué le pasa. Escúchalo detenidamente, no lo interrumpas, ponte en su lugar y compréndelo. No lo juzgues como adulto, ponte en su lugar de niño.

Si crees que no hay motivos externos que puedan ser los causantes, es probable que se trate de una dificultad menor para integrarse. Entonces, proponle actividades que lo posicionen en relación con chicos de su edad: invítale amigos a jugar a tu casa,  llévalos al zoológico.

También es conveniente que hables del tema con su maestra que seguramente podrá ayudarlo desde su ámbito. Ella puede estimular su integración al grupo haciéndolo colaborar en tareas como repartir lápices de colores a sus compañeros, por ejemplo. Otra manera es conectando a tu hijo con el líder afectivo del grupo quien funcionará como un puente con el resto de los niños.

¿Cuándo es preocupante?
Cuando la conducta de aislamiento se trasforma en un hábito y permanece en el tiempo es recomendable consultar con un profesional
. De lo contrario, no debe ser motivo de preocupación.

Es fundamental aprender a conocer tu hijo. Abre puertas de diálogo en toda ocasión que puedas. Evita compararlo con tu ideal. Tu hijo es un ser distinto y único. Respeta su individualidad que es especial.

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