Otra vez con los deberes!

Otra vez con los deberes!

Los deberes son una buena oportunidad de practicar y descubrir los puntos débiles en la educación de nuestros hijos. Son el primer paso en un camino que no va a terminar nunca: el de aprender y perfeccionarse.

“Ma… El problema que me dio la seño no me sale”, “¡Ufa, no quiero hacer los deberes!” ¿Cuántas veces escuchaste estos lamentos o protestas a la hora de sentarse a hacer la “tarea para el hogar”? Y esto en el caso en que el tema se hable en casa: a veces aparecen con cara compungida y una nota de la maestra preguntando por qué nuestro hijo no cumplió con sus obligaciones. Y nosotras vacilamos entre la lástima y la furia. El problema empieza en la escuela. Desafortunadamente, no todos los maestros saben cómo guiar a los padres en este tema, aún en los colegios que tienen altos niveles de exigencia para los deberes. Se espera que los chicos de cuarto y quinto grado no sólo entiendan el material que se les provee en el aula sino que tengan motivación y concentración y sigan una rutina para completar los diferentes temas. El punto esencial de los deberes en el hogar es practicar las habilidades ya aprendidas en la escuela. Pero también se debe leer y memorizar detalles del material tratado. Los deberes son una excelente oportunidad para que el chico reconozca qué es lo que no ha entendido y así pueda pedirle a la maestra ayuda y explicaciones.

Si la escuela de tus hijos no acostumbra a aconsejar a los padres todo lo concerniente a la asistencia familiar durante los deberes, te sugerimos que charles este tema con la maestra ni bien comienzan las clases. Así vas a poder establecer una buena relación y clarificar sus expectativas con res­pecto a la tarea para el hogar que, por cierto, varían de maestro en maestro.

¿Qué hacer?

Pregúntale cómo va tu hijo en las diferentes áreas: compresión, motivación, concentración. Juntas van a poder marcar sus puntos fuertes y sus debilidades. Si su falla está en la concentración, por ejemplo, podes ayudarlo estableciendo un tiempo y un lugar libre de distracciones para hacer los deberes. Es mejor que te mantengas cerca mientras él trabaja y establezcas lapsos cortos ( de diez minutos, por ejemplo ) para que sienta la satisfacción de que se puede concentrar. Poco a po­co podrás ir alargando estos períodos. Otras veces, cuando lo ves empantanado en un problema, todo se puede solucionar con alguna ayuda simple, como leer los enunciados los dos juntos y en voz alta.

Si ves que nene dificultades reales con un tema, podes ayudarlo a redactar las preguntas que le tiene que hacer a la maestra: muchas veces se aprende sabiendo qué es exactamente lo que no se entiende. Si lo ves muy preocupado, tal vez ayude que redactes una nota para la maestra explicando que trató de hacer la tarea pero no pudo porque tiene ciertas dudas.

Si con el correr del tiempo tu hijo sigue teniendo dificultades, tal vez debas repetir la charla con la maestra y recalcar tus dudas sobre las áreas que presentan problemas. Quizá se necesite una evaluación más cuidadosa.

Recordá siempre que es en esta época cuando los chicos desarrollan los hábitos de estudio que tendrán durante toda la vida. La ayuda en exceso puede lesionar su sentido de independencia o de cumplimiento del deber. Por otro lado, si demostrás muy poco interés en estos asuntos, puede sentirse dejado de lado e incapaz de manejar un tema muy difícil: la diferencia entre las motivaciones propias internas y las expectativas del exterior. Como en todo, el secreto está en lograr el equilibrio.

 Mom`s Copywright

- Siendomadre

Deja un comentario