¿Qué hacer cuando el niño duerme en la cama paterna?

¿Qué hacer cuando el niño duerme en la cama paterna?

La hora de dormirse es difícil para muchos niños que se acostumbran por distintos motivos a anidarse en el lecho paterno ¿Qué hacemos con nuestro hijo que se pasa a a la cama paterna?

Llega el momento de acostar al niño. Lo arropas y le lees un cuento. Pero, en medio de la noche, aparece sigilosamente y se mete entre tus sábanas. Uno, medio dormido, deja que el “visitante” se acomode hasta que te das cuenta que hay que ponerle un punto final a esta costumbre.

¡Quiero mimos!
Un niño quiera encuentra seguridad en la cama de sus papás. Para ti, quizás también sea placentero acoger a tu niño, ya que verlo dormir contigo es una sensación indescriptible. Pero, ¿es lo que deseas? ¿Pueden dormir con tu niño en el medio? ¿Pueden mantener la intimidad? ¿Es algo que se repite asiduamente o solo en ocasiones especiales como cuando tiene algún dolor o miedos particulares?

Hazte estas preguntas para revisar tus sentimientos reales y analizar posibles soluciones a la situación.

Cuando el niño debe dormirse por la noche siente:

  • Una separación: se despide del día que pasó, de sus papás, quedándose solo en su cuarto, mientras a su alrededor la “vida adulta” continúa.
  • Temor: justamente a quedarse solo: a la oscuridad, a tener pesadillas, etc. Hasta puede pasar que se levante varias veces con distintas excusas.

 

 Para la pareja que recibe “la visita” del niño en su cama cuando está durmiendo significa:

  • Una noche mal dormida: ¡no es lo mismo dos que tres en la cama! Probablemente te encuentras al borde de caerte, y tu hijo; despatarrado ocupando toda la cama. Al día siguiente…. ¡tu cuerpo no resiste!
  • Menos intimidad en la pareja: que tu niño duerma con ustedes les quita momentos de intimidad, pudiendo afectar la relación.
  • Peleas con tu pareja: “porque no pasaste al niño de cama, porque no haces nada para revertir la situación”….Así surgen acusaciones agigantadas debidas al cansancio acumulado.
  • La solución a un problema: ¡atención! en algunos casos puede suceder que la pareja no esté transitando un buen momento y utilice esta situación como excusa perfecta, se retiene al hijo cerca en forma consciente o inconsciente.

 

 Consejos para padres desesperados:

  • Los problemas del sueño generalmente pueden resolverse en unas noches mediante un sólido programa de manejo del comportamiento. Dormir es un hábito que se adquiere como cualquier otro.
  • Una vez que pasen al bebé a su propia habitación, cuando llore; consuélenlo, aliméntenlo o cámbienlo allí mismo. No es necesario llevarlo a su cuarto para calmarlo. De ninguna manera estamos sugiriendo cerrar la puerta y dejarlo llorar sólito, sino que lo contengan a su “espacio”.
  • Cuando su hijo comienza a pasarse a su cama por sus propios medios, empieza la enseñanza para que incorpore el hábito de dormir en su propia habitación. Si se dejan vencer por el cansancio y la compasión probablemente no logren que adquiera el hábito. Deberán ser persistentes hasta lograrlo.
  • Si no alcanza con escoltarlo a su cuarto, es necesario puedan turnarse para quedarse a su lado sentados en su camita o en una silla hasta que se duerma. De no ser suficiente, acuéstense en un colchón a su lado. Cualquier recurso es mejor que llevarlo al lecho conyugal.
  • Si tu hijo se duerme mientras que toca tu cabello por ejemplo, entonces tendrás que acostarse con él hasta que se quede dormido. Gradualmente y con paciencia, introduce las variantes del colchón o silla hasta que se habitúe a dormir solo en su cama.
  • Si tu hijo es de los que se pasan a la cama grande en la noche varias veces, lo más conveniente será que pasen algunas noches a su lado en su habitación.
  • Es importante ser coherente con este tema. Se debe habituar al niño a que no irrumpa en el dormitorio paterno en ningún momento. Si permitimos que esté toda la tarde en la cama grande mirando la televisión por ejemplo, cuando queramos desalojarlo de noche, no entrará en razones.

 El sueño es un factor esencial en el sano desarrollo del niño. Como todo aprendizaje de un hábito, dependiendo de las circunstancias del contexto, puede costar más en algunos casos que en otros ¡A armarse de paciencia y perseverancia, ¡QUE SE LOGRA!

 

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