¿Existe el hijo preferido?

¿Existe el hijo preferido?

Es indudable que los padres sienten el mismo amor por cada uno de sus hijos pero ¿existe aquél al que se lo quiere más? Investiguemos este tema abiertas de corazón.

Cada niño es distinto
Muchos papás se preocupan mucho cuando un hijo los acusa de amar más a un hermano. “¡Imposible! Yo quiero a todos por igual.” En cierto sentido, es verdad que los papás aman a todos sus hijos por igual. Se dedican a ellos con las mismas energías y están dispuestos a hacer lo necesario para que sean felices.

Pero no todos los chicos son iguales. Cada uno tiene su personalidad, su carácter. Por esto, es lógico que los padres sientan distinto con cada hijo: varían  los SENTIMIENTOS y las RELACIONES que los vinculan.

Aceptar las diferencias
Los hijos nos sorprenden siendo como son, cada uno a su manera.
Nacen con temperamentos diferentes y los papás, tenemos una personalidad bien definida que hace que no nos resulte fácil acomodarnos a sus distintos caracteres.

Por ejemplo, los padres tranquilos seguramente sean ideales para criar un chico dócil y “tranquilito”. Podrán darle la necesaria libertad pare que sea una persona capaz. Pero puede les cueste más educar a uno de fuerte personalidad. Quizás lo encuentren desafiante… ¡aunque lo quieran con todo el corazón!

No te sientas culpable por enojarte por ciertas características de uno de tus hijos y enorgullecerte con las de otro ¡Eres humana!

Es común que los papas, en el afán de hacer lo mejor por sus hijos, adopten la postura idealista que supone que para ser padres “como corresponde” deberían tener un amor ilimitados con todos por igual. Pero esto es imposible. Es importante reconocer las diferentes relaciones.

Enojarse también es QUERER
Es frecuente que al sentir que preferimos a un hijo, surja  la culpa que genera una irritación incontrolable.  Sobre todo, si no hay razón para que esto suceda. “Este chico me pone los pelos de punta aunque pase por alto sus caprichos.”

Nos inquieta la dificultad en aceptar los sentimientos de irritación hacia un hijo. Sin embargo, reconocer estos sentimientos y expresarlos, producirían un gran alivio.

Los padres suelen sufrir cuando no logran aceptar que pueden tener distintos sentimientos entremezclados hacia sus hijos. Intentan negar la culpa o terminan sobreprotegiendo a sus hijos. Es importante tener en cuenta que al hijo la culpa lo perjudica más que la irritación que podamos demostrarle. Los chicos son más felices cuando los papás no temen admitir sus sentimientos.  De esta manera, ellos se sienten más cómodos con los propios sentimientos.

Celos
Con aquel hijo con quién tengamos una relación más difícil será necesario poner especial atención para evitar la competencia con el hermano “preferido”. Las rivalidades entre hermanos por las relaciones de los padres con cada uno de sus hijos son hechos de la vida imposibles de evitarlos por completo. Pero sí es posible disminuir estos sentimientos y ayudar a convertirlos en otros más constructivos.

Aunque no salgan a la superficie, los celos entre hermanos existen. La cuestión no es negarlos sino fomentar a que se manifiesten con más intensidad los sentimientos de afecto que acompañan a los celos.

¿Es bueno ser hijo “preferido”?
El sentirse preferido puede gratificar al hijo, es verdad. Pero… ¡a no engañarse! Este sentimiento de felicidad será pasajero. Con el correr del tiempo, nuestra actitud sólo logrará que se sienta inseguro con padres tan parciales ¿Quién puede asegurarles que en cualquier momento sus padres no puedan cambiar de preferencia?

No compares
Que nos relacionemos mejor con uno de nuestros hijos puede tentarnos a hacer comparaciones con los otros. Hay que evitar la comparación entre hermanos. Algo como: “¿Por qué no eres buenito como tu hermana?” crea resentimiento en el niño.

 Solución a los celos

  • Cuanto mejor sea la relación de los padres, lo será también con los hijos, y los celos disminuyen.
  • Cuando los chicos están satisfechos con el amor que reciben, no les molesta la atención que sus padres demuestran por sus hermanos. Lo que afirma el sentimiento de un chico es percibir que los padres lo aman y lo aceptan tal cuál es.

No existen los hijos “preferidos” en el sentido estricto de la palabra. Existen sentimientos positivos/ negativos normales en la relación entre padres e hijos que son inevitables.

¡Queramos y disfrutemos a nuestros hijos por lo que son! Al valorarlos, crecerán con confianza en sí mismos.

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