¿Cómo inculcar valores en nuestro hijo?

¿Cómo inculcar valores en nuestro hijo?

La realidad está colmada de escenarios hostiles. Como padres debemos inculcarles a nuestros hijos “valores morales” ¿De qué se tratan, cómo transmitírselos?

 El entorno, ¿comparte nuestros valores? Un adolescente de 14 años dispara un arma, y como padre uno se pregunta: “¿Podría ser ese mi hijo dentro de 10 años? Otra adolescente sufre sentimientos suicidas ¿Puede mi hijita alguna vez sentir lo mismo?

Estos parecieran ser casos aislados y exagerados, pero ¡abramos nuestros ojos!: “Es el mundo real en el que nos toca vivir”….

 Los padres somos los primeros responsables
Los esfuerzos de la comunidad no encontrarían eco si los padres no marchan sobre  la senda correcta. El beneficio reside en crecer en el seno de una familia con una base moral sólida para que los niños entiendan la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. 

Un chico “moral” disfruta de sus acciones y logra cambios positivos en su entorno. Será menos propenso a caer en las adicciones, o iniciarse sexualmente antes de estar preparado. Cuando el niño asimila los valores desde pequeño, estará mejor preparado para afrontar los cambiantes y riesgosos dilemas del mundo adulto.

El poder de la educación
Educar no significa ser estrictos o hacerles entender a los hijos a fuerza de palizas. La educación tiene que ver con brindar lecciones positivas con amor en los actos diarios que hacen a la convivencia.

Escala de valores
Todos los niños nacen con el potencial para aprender a ser “moralmente buenos”.
 Los padres deben enseñar con el ejemplo y proveerles experiencias sanas, enriquecedoras, positivas.

Para lograr resultados exitosos los padres debieran puntualizar su propia escala de valores. Es imprescindible clarificar las creencias más importantes en que estén de acuerdo para transmitir mensajes coherentes a los hijos.

Cuando la pareja reflexiona acerca de sus valores no sólo descubre bases comunes, sino también les recuerda “el no descuidarlos en la vida diaria. Es importante que padres y educadores concuerden en sus escalas de valores para ser consistentes frente a los niños.

Arma distintos grupos de valores:

  • Los que tienen que ver con uno mismo: amor, coraje, respeto por uno mismo.
  • Los que tienen que ver con el otro: ser justos, generosos, respetuosos por el otro.
  • Y, los que nos conectan con el mundo: ser ciudadano, solidario, tolerante.

Abrirse al diálogo
Independientemente de estar o no de acuerdo, las puertas de la comunicación deben estar siempre abiertas para que tanto padres como hijos expresen sus opiniones con respeto.

Las  charlas que surgen en las sobremesas pueden aportar valiosísimas lecciones. Los asuntos morales no siempre son blancos o negros, y todas las opiniones deben ser escuchadas. Si los temas son tratados con mente abierta y argumentos sólidos que respalden las creencias se demuestra convicción, confianza y seguridad en uno mismo.

El diálogo ayuda a conocer a nuestros hijos y a comprender y aceptar sus diferencias, aunque no siempre se esté de acuerdo.

¡El ejemplo es el modelo a seguir!

De nada sirve “parlotear” de moralidad si nuestras acciones no concuerdan con nuestras palabras. Si hablas de “honestidad”, no llames al trabajo y mientas que estás enferma. Si esperas que tus hijos sean responsables de sus acciones, revisa las propias.

La moral en un mundo cambiante
Si los niños carecen del sentido de moralidad, difícilmente puedan subsistir en el mañana con solidez. El cimiento de la moralidad se traduce en un futuro en “flechas de esperanza” que es nutrido por los padres, maestros y demás modelos.

Con el tiempo, los hijos descubren distintos caminos. Tomarán algunos y desecharán otros. Se sorprenderán con distintas opciones y tendrán que tomar permanentemente decisiones.  De sus valores dependen…

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