Los abuelos

Los abuelos

El nacimiento del bebé modifica las reglas de juego y nuestros roles conocidos se trastocan. Ya no somos hijos y padres, sino padres y abuelos ¿En qué reside la importancia del rol de los abuelos?

Una nueva categoría surge al confirmarse el embarazo, “el abuelazgo”. Se incorpora una generación más, que transforma y hace escalar un peldaño a las dos anteriores.

¿Cómo me dirijo en primer lugar a los jóvenes padres?, querría contarles qué nos pasa frente a estos abuelos que nos acompañarán cuando nazca nuestro hijo.

Por favor ¡no se metan!
Si hemos tenido la desgracia de haber perdido a nuestros padres y ya no están con nosotros, se los extrañará mucho. Pero si están, quizás su afecto y su “buena intención de ayudar” nos pueden asfixiar ¿Por qué a veces angustia la intervención de los abuelos?

¿Qué temor oculto hay detrás del “no quiero que mi suegra se meta”?

¿No será que nuestra propia inseguridad como padres, el sentirnos poco hábiles con el recién nacido, nos hace temer que el “saber de los mayores” nos convierta en autómatas que cumplen con pautas de antaño y mitos obsoletos?

Nuestra relación con nuestro hijo es tan lábil aún, que pareciera que cualquier consejo u opinión interfiere y entorpece. Necesitamos crear nuestro propio estilo de relación con el bebé y eso se concreta en el diario quehacer: el rito del baño, las innumerables cambiadas de pañales, las salidas, los resfríos, las mamadas. No queremos que se metan (…y menos la ¡suegra!¡Cuánto más dispuestas estamos a aceptar el consejo de una amiga que el de los abuelos!

El camino a seguir
Creo que habría que distinguir dos vertientes. Una, los padres jóvenes que necesitan “pelearse” con los mayores para poder crecer, como sucedió ya en la adolescencia. Aunque no se peleen literalmente con ellos, necesitan hacerlo con los consejos y pautas que proponen. Esto es sano y natural: si no nos distanciamos, nunca podremos hacer nuestra propia vida, crear nuestro estilo.

La pareja necesita aventurarse en este nuevo rol de padres. En este mundo tan cambiante y dinámico hay que aceptar que las clásicas recetas ya no atraen, aunque muchas veces los jóvenes las hacen suyas y las reeditan.

Lo paradójico de esta necesidad de independencia es que se dé justamente cuando más ayuda se necesita. Se está viviendo un post-parto: cansancio, molestia de puntos que cicatrizan, la exigencia de la lactancia, las malas noches, las visitas que nos alegran, pero también nos agotan ¡Qué pena que la ayuda de los abuelos no nos sirva, nos incomode y nos sintamos abrumados e invadidos!

Abuelos de repente
La otra vertiente sería analizar qué les sucede a estos nuevos abuelos. Se los convirtió en tales sin consultarlos, sin tomar parte en ello y sin previo aprendizaje.

Sorpresivamente, aunque con mucha alegría, se ven transformados en abuelos. Han subido un peldaño: a muchos les cuesta reconocer que ya no se podrán relacionar con ese bebito como lo hicieron con su hijo en su momento. La relación será otra. El bebé no les pertenece y las decisiones las tomarán otros. Toda la experiencia de vida, cosechada a lo largo de tantos años, ya no sirve, es obsoleta ¡Qué sensación de impotencia!

Mientras tanto, mientras los adultos (noveles padres y abuelos…) buscamos un armonioso equilibrio, él, ese minúsculo bebito, duerme muy tranquilo en su moisés, ajeno a todos estos conflictos y muy feliz de contar con el amor de todos.

¿Recibes buenos consejos y ayuda de los abuelos de tu hijo? ¿Mantienes una buena relación con ellos?

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

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