La maternidad en la cuarta década

La maternidad en la cuarta década

Cualquiera sea el origen de la gestación en la cuarta década, sin dudas merece un análisis singular ¿Cuáles son sus ventajas, sus trabas y sobre todo, su relación con la posibilidad física de gestar?

Embarazada a los 40
Puede tratarse del coletón, grumete o Benjamín que llega luego de haber sentido que la familia ya tenía todo los integrantes planificados. Ese hijo aparece cerca de la etapa en la que creemos que la edad está dándole la bienvenida a la madurez y despidiéndose del cuerpo fértil. Pero por otro lado, puede ser el producto de una planificación y búsqueda intensa, o las ganas de experimentar la maternidad en una etapa de la vida colmada de ventajas.

Los tiempos de funcionamiento de los cuerpos han ido evolucionando con el paso de los años a un punto tal que los procesos de finalización del ciclo fértil en las mujeres se han ido posponiendo de manera natural o medicamentosa.

A causa o como consecuencia de una necesidad planteada por la “evolución” social de la mujer y su inclusión igualitaria en relación al hombre, nos encontramos con mujeres que postergan sus maternidades en pos de llegar con una preparación profesional y socioeconómica que les brinde tranquilidad. Hay evidentemente una búsqueda racional de “preparación” para la recepción de uno o más hijos.

Anidando
Lo que popularmente se denomina la “preparación del nido” es la descripción de una lista de comportamientos que adopta la embarazada previa al nacimiento del bebé. Digo popularmente porque el término nido corresponde a los seres vivos que anidan como las aves. Los mamíferos no tenemos esa necesidad operativa porque “anidamos” adentro de nuestros cuerpos, pero vale la expresión para explicar ésta idea.

Estos comportamientos están mayormente relacionados con la previsión del descanso y la alimentación posterior al nacimiento del o los pequeños teniendo en cuenta que sobrevienen tiempos de cansancio corporal y necesidades de cuidados tanto para ella como para él o los bebés. Cuando hablo de una búsqueda racional de preparación para la recepción de uno o más hijos me refiero a una versión mucho más sofisticada que la “preparación del nido”.

La madurez en su esplendor
Quienes llegan a planificar o encontrarse con su maternidad en la cuarta década traen seguramente una larga historia de búsqueda y a la vez de postergación.
Algunas con parejas que datan de largos años, otras con parejas más recientes y otras sin pareja. Todas tienen algo en común, un cuerpo y una cabeza con por lo menos cuarenta años de vivencias, experiencias y sofisticación psicosocial, cultural y profesional.

Los años recorridos y las vivencias propias y ajenas suelen ser un buen espacio de consulta interna aunque a veces las hacen pecar de sobreinformación. El exceso de información puede promover miedos y falta de flexibilidad en algunas circunstancias, a veces es recomendable hacer una consulta prenatal simplemente para unificar criterios y desestimar la información innecesaria de ser retenida. Paradójicamente, es hacer una consulta para tener menos información.

Un cuerpo que revive
Los bebés revitalizan los cuerpos de mujeres de cuarenta y tantos que se encuentran expuestas a la actividad con uno o más bebés.
Generalmente devienen más agiles. Un poco por sugestión y otro poco por esa vitalidad que contagian los bebés. Sumado a esto, el entusiasmo propio del logro de ser madre frente al desafío social de comprobar la funcionalidad del cuerpo, de rescatar la ventaja de niveles de conciencia y responsabilidad.

 

Extracto del libro “Postparto” de Silvia Sola, puericultora

www.silviasola.com.ar

 

- Siendomadre

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