Mi hijo tiene novia

Mi hijo tiene novia

¿Qué hacer frente a la revelación de que nuestro hijo tiene novia? ¿No es pequeño para andar en esos asuntos? Estos son interrogantes que como padres nos hacen reflexionar….

¿Quién dijo que el noviazgo es cosa de grandes? Abundan las anécdotas de mamás que cuentan que sus hijos tienen una noviecita en el jardín de infantes. Y, aunque estos relatos nos resulten simpáticos, suelen causamos cierta “inquietud”.

Antes no pasaban estas cosas…
A partir de la adolescencia podía verse como los chicos comenzaban a experimentar sus diferencias sexuales: que se ponían de novios, que se daban algún beso, que “morían” por un amor imposible.

¿Será que los noviazgos entre pequeños es una moda actual? ¡Para nada! Lo que sucedía es que antes los padres evitaban ver lo que pasaba. Hacían todo el esfuerzo para no reconocer ciertos sentimientos en sus hijos hasta que la realidad superaba la fuerza de voluntad.

¿Niños precoces?
Alrededor de 4 años aparece en el niño el interés por el compañero del sexo opuesto. El objetivo de esta conducta es satisfacer la curiosidad, por un lado, y procurarse placer, por otro. El niño disfruta exhibiéndose y observando a sus pares. Juega al doctor o a “los novios”.

¡Qué difícil aprendizaje para los padres! Muchos responden con preocupación, haciéndole sentir al pequeño “vergüenza o culpa”. Cuando, en realidad, el niño copia los modelos que ve en los mayores, en los actores de las películas de la televisión o en sus padres.

El primer amor
¿Quiénes son el primer gran amor del niño?
¡Sus papás! A partir de los 3 años, el hombrecito comienza a intensificar los lazos que lo unen a su mamá. La toma como objeto de su amor y, consecuentemente, rivaliza con su papá.

¡Hasta es probable que confiese desear casarse con ella! Pero, al mismo tiempo que rivaliza con su padre del mismo sexo, lo admira y desea parecerse a él. Los niños aprenderán a ser hombres y mujeres observando cómo son sus padres: cómo se relacionan con sus pares, cómo viven su propia sexualidad, etc.

Más adelante, en el jardín, recrearán estos roles con sus amigos mediante juegos e intentarán imitar lo que hacen los adultos.

¿Jugamos al doctor?
Los niños de entre 3 y 5 años son naturalmente afectuosos, se lanzan a demostrar su afecto con “cuerpo y alma”. Luego, a los 6/ 7 años el interés por la sexualidad desaparece e irrumpe el sentimiento de pudor e intimidad. El niño está más interesado por la actividad grupal y se muestra inhibido frente al sexo opuesto.

Frente a esto… ¿Qué hacer?
Están quienes suponen que no es bueno desaprobar estas conductas generando sentimientos de culpa en el niño. Estas conductas naturales no producen trastornos psicológicos sino que, por el contrario, favorecen el crecimiento.

Otros opinan que todos crecemos con cierto grado de culpa con respecto al sexo. Algunos padres con fuertes senti­mientos religiosos u objeciones morales se sienten molestos frente a estas actitudes del hijo.

Lo escuela de la vida
La educación sexual comienza en los primeros años de vida.
Aunque no se haga deliberadamente, enseñamos muchas cosas respecto de la sexualidad “viviendo”.

Sexualidad no es sólo relaciones sexuales. Es mucho más. Involucra todo lo concerniente a los hombres y las mujeres como tales. Y son cuestiones que se aprenden en la vida misma. Creer que la sexualidad es algo que se puede dejar para más adelante es pensar que es algo totalmente prescindible en la vida.

Desde pequeños hay que enseñarles a nuestro hijo acerca de la sexualidad que comienza con el conocimiento de cada parte de su cuerpo, el cuidado, el respeto y fundamentalmente el amor por sí mismo.

 

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