Mujer Ejecutiva, Mamá o ambas?

Mujer Ejecutiva, Mamá o ambas?

Desde la época de la mujer en la cocina y los pañales hasta la nuestra, con mamás ejecutivas que cocinan mientras trabajan, pasó mucha agua bajo el puente ¿Se pueden cumplir bien ambos roles a la vez?

“Gestar, criar, educar a los hijos. Favorecer la relación con el padre, mantener vínculos cariñosos, refrendar la autoridad del padre, cuidar del hogar y actuar como modelo de mujer adulta, tanto en el matrimonio como en la sociedad”.

Esta definición de una especialista en el tema corresponde a la “función de la madre”. Es real aunque no lo parezca. También puede decirse que es poco feliz comparada con otras que hacen referencia a la mujer y la maternidad. Esta forma de definir “la función de madre” responde a un modelo cultural de mujer que costó muchos años modificar.


Hasta no hace tanto se insistía con que “ser madre es ser mujer”.
Se consideraba incompleta a la mujer que no cumplía con el ritual asignado a “las hembras”.

Buscando un lugar
Afortunadamente la mujer actual se libró de este concepto de generaciones pasadas, donde maternidad y matrimonio estaban ligados con lazos inquebrantables y representaban la única opción para una dama respetable.

Pero, como todo cambio, fue doloroso, y en algunos casos hasta exagerado. Rosa Montero, periodista española, escribe del tema en el diario El País; “Nos recuerdo hace veinte años, renegando sobre nuestro “ser mujer”. Queríamos huir de la tradición de madre y esposa, y sin darnos cuenta caímos en la trampa de despreciar nuestras posibilidades de mujer. Y así creímos que el hecho de ser madre era un atraso”.

Influidas por esto, muchas mujeres decidieron no tener hijos. Para esas mujeres, casi todas trabajadoras, que habían sido educadas por madres dedicadas exclusivamente al hogar, era casi imposible pensar en un rol más compartido. O madre y esposa, o profesional. Ambas cosas, ¡jamás! El esquema rígido que mamaron desde su infancia no les permitía pensar diferente.

Aires de cambio
Los ´80 y los ´90 trajeron un modelo de mujer más dinámico. En la actualidad hay muchos roles que cumplir: madre, pareja, ama de casa y también profesional. Pero el hecho de que la mujer puede decidir qué tipo de vida quiere para sí misma, -y tenga oportunidades de llevarla a cabo- no significa que se haya liberado de ciertos conflictos.

La multiciplicidad de roles no resulta fácil
Par la licenciada Norma Lagea “la cuestión se facilita cuando la mujer deja su omnipotencia. Es decir, dejar de ser la mujer que todo lo puede, para dase cuenta de que le faltan cosas. Si nos mostramos como somos, con nuestros logros, pero también con nuestras carencias, podemos llegar a un equilibrio. El problema es pensar que lo podemos todo.”

Alicia Samara, asistente social, ya pasó los cuarenta y tiene tres hijos mayores; “Cuando mis hijos eran pequeños estar muchas horas fuera de casa me costaba mucho. Tenía el anhelo de la realización personal pero sentía culpa de no estar con ellos. Hoy lo veo a la distancia, y aunque me perdí algunas cosas irrecuperables, no fueron definitorias porque sí estuve en otras.”

Muchas mujeres coinciden, desde su experiencia, que hay etapas donde prefirieron dejar la profesión en segundo plano, en especial durante la primera infancia de sus hijos.

Mamaderas y computadoras
Si miramos atrás, podría decirse, que la mujer hoy pudo alcanzar un equilibro. Sin embargo, corremos el riesgo de que dentro de veinte años esto sea historia antigua.

En este mundo tan cambiante, quién sabe qué depara el futuro. Hoy, se puede trabajar a distancia” desde la casa y ser una mamá profesional, rodeada de papeles y pañales.

La mujer –madre y profesional- tiene que hacer uso de su libertad conscientemente y tomar sus propias decisiones con el corazón. Puede ser lo que se quiera ser. Claro que esto lleva esfuerzo y organización, y la búsqueda del equilibrio conlleva un aprendizaje constante.

 

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