El rol del papá

El rol del papá

Tiempo atrás, la crianza del hijo era un rol exclusivo de la mamá no del Papá. Afortunadamente, hoy la “responsabilidad es compartida” dando lugar a un padre que favorece el sano ecosistema familiar ¿En qué radica la importancia del padre?

En la actualidad, el papá perdió esa “rigidez” y aprendió a disfrutar “esas cosas de mujeres”. A nadie le sorprende. Y lo más valioso de este sistema, “responsabilidad compartida”, es que el papá descubrió que puede comprometerse emotivamente con su hijo, dándose la oportunidad de reconocer sus instintos paternales.

Aprendiendo
Ni la sociedad, menos aún la biología, prepara al hombre para ser un padre involucrado en la crianza de su hijo ¡La paternidad se aprende andando! Seguramente el hombre acuda a recuerdos de su pasado, buscará ejemplos y recibirá influencias de su mujer. Pero, en definitiva, será el quién tendrán que definir qué es ser padre, según lo que le signifique.

¿Instinto?
Hay quienes sostienen que el instinto maternal es innegable. Pero para ocuparse de los hijos no se requiere instinto alguno. Se necesita estar dispuesto a aprender, pues la habilidad para criar a un niño, como cualquier otra, se hace en base a la experiencia, a los aciertos y fracasos.

La mamá también da sus primeros pasos en la maternidad como novata. No nace con talentos especiales para hacer eructar al bebé. Nadie puede sostener que las actitudes tiernas para con los niños son una prerrogativa femenina ¡Tanto hombres como mujeres pueden expresarlas!

¡Quiero estar presente!
Cada vez más hombres dejan el rol secundario y se aventuran de lleno a la paternidad reflejando sus aspectos masculinos. El papá reacciona como padre. Muchos inician su rol participando activamente del embarazo y el alumbramiento.

Puede suceder que el padre sienta miedo por no saber cuidar de su bebé. Es su pareja quién debe incentivarlo para que tome confianza con su hijo, dejándolo hacer, a su modo…, que no es ni mejor ni peor que el de ella, sino distinto, complementario e igualmente enriquecedor.

El padre necesita sentir que está aprendiendo a cuidar a su hijo y que su participación es útil y bienvenida. La pareja establece una sociedad en la que uno respeta el interés, la habilidad y el derecho del otro a tomar parte en la crianza del hijo.

Hay casos en que la mamá se siente sola, carente de la colaboración del padre ¿Pero, intenta ella darle participación en los cuidados? Y, de hacerlo, ¿lo corrige o interviene por la forma en que lo hace?

La mamá no está mejor dotada que el papá. Hay que confiar en las capacidades del padre.  Ambos tienen mucho para ofrecer al hijo. Hay que darle la posibilidad que se acerque al bebé desde el mismo principio. Así descubre qué necesita, y cómo darle amor ¡Y estas lecciones se aprenden viviéndolas!

Pedir ayuda
Hay mamás que evitan pedirles a los papás a su regreso del trabajo ayuda con el niño, no les parece justo ¡Gran error! ¡El papá debe “estar” para generar su propio vínculo!

El hijo necesita de su papá y de su mamá. Ambos son responsables de ejercer la paternidad. Al permitirse esta posibilidad, descubren cuanto más reconfortante resulta y cómo afecta positivamente a todo el núcleo familiar. Incluso a la relación de pareja. De caer todo en la mamá, el hombre quedaría excluido, como un observador.

Compartir responsabilidades no significa repartir las labores al punto de que padre y madre cambien la misma cantidad de pañales, etc. Se trata de darse completamente, entregarse de lleno.

El hijo tiene derecho a que ambos padres estén atentos, comprometidos e involucrados amorosamente en sus cuidados para generar un ámbito propicio para que desarrolle sus potencialidades.

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