La fiebre y los antitérmicos

La fiebre y los antitérmicos

Antes de decidirnos por un tratamiento, debemos tener bien en claro cuáles son los efectos perjudiciales de la fiebre y cuáles los del tratamiento antitérmico.

Efectos perjudiciales de la fiebre:

  • El mayor miedo que los padres tienen hacia la fiebre es el de las convulsiones febriles. Es importante saber lo siguiente: solamente un muy pequeño porcentaje de niños tienen predisposición para tener convulsiones febriles, y en estos niños, la fiebre no produce las convulsiones, sino que pone de manifiesto una susceptibilidad particular del niño desencadenándolas. Si bien una convulsión es uno de los episodios más traumáticos para los padres, deben saber que las convulsiones febriles simples no producen ningún daño neurológico, ni se manifiestan en niños con trastornos neurológicos. Son simplemente una inmadurez transitoria del cerebro y desaparecerán sin dejar secuela.
  • Pérdida de líquidos por la vía respiratoria y transpiración: obviamente el tratamiento no es la administración de antitérmicos, sino ofrecerle a tu hijo más líquido.
  • Hipermetabolismo: los niños con problemas cardíacos (ej. cardiopatías o arritmias) no toleran el aumento del metabolismo que produce la fiebre, pero en niños sanos no existe ese problema.
  • Disconfort del niño: este punto es indiscutible, ya que los pediatras debemos ocuparnos de la salud y el confort de nuestros pacientes, y la fiebre alta produce un profundo disconfort.

Efectos perjudiciales de los antitérmicos:

  • Eliminan una clave diagnóstica: para el pediatra es muy importante conocer la curva térmica, es decir, cuántos picos y de qué intensidad es la fiebre, por lo tanto, si se indican antitérmicos en forma continua se pierde la posibilidad de saber si el niño mejoró porque se está curando o por una terapia antitérmica agresiva.
  • Pueden producir reacciones alérgicas: el uso de aspirinas en niños asmáticos podría desencadenar una crisis. La mayoría de las medicaciones en niños sanos tienen la posibilidad de producir urticaria u otro tipo de reacción alérgica.
  • Pueden retrasar el diagnóstico: se produce un retraso de 2 a 3 semanas en el diagnóstico de enfermedades reumáticas o inmunológicas, cuando estos niños debutan con fiebre, si son tratados agresivamente con antitérmicos.
  • Efecto de la aspirina sobre el sistema inmune: los niños que toman aspirina podrían disminuir la migración de glóbulos blancos hacia el sitio de la infección, disminuyendo así una de las más efectivas formas de defensa del organismo. La aspirina administrada durante el resfrío común prolonga la eliminación del virus, aumentando la posibilidad de contagio.
  • Intoxicación y toxicidad por fármacos: la presencia de medicaciones en el hogar, sumado al agregado de sabores agradables hace que estas intoxicaciones sean un motivo de consulta muy frecuente en los hospitales.

¿Qué debemos hacer cuando un niño tiene fiebre?

Si tiene 37,5º debemos desabrigarlo y dejarlo descansar. Si la temperatura baja es porque no estaba con fiebre sino acalorado. Si sube, entonces sí tenía fiebre.

Una vez diagnosticada la fiebre lo más importante es el bienestar del niño. Si no tiene molestia, lo cuál sucede de 37,5º a 38,5º, se lo debe dejar descansar tranquilo.

Si comienza a sentir algunas de las molestias secundarias a su estado febril, como dolores musculares o de cabeza, mareos (lo cuál sucede a partir de 38,5º) conviene darle un baño tibio, dejando que se enfríe lentamente, sin llegar a que el agua esté muy fría como para que tiemble. Una vez que la fiebre desciende administrarle el antitérmico que su pediatra le recomienda, hasta saber la causa de la fiebre y poder dar con el tratamiento adecuado.

En cuanto a qué antitérmico es más efectivo, esto es variable según cada chico. Algunas normas se deben respetar:

  • Si todavía no se ha declarado el foco de la infección no es conveniente darle aspirina, ya que ésta, administrada durante varias enfermedades como la varicela, sarampión, rubeola o papera puede producir una enfermedad muy grave llamada Síndrome de Reye.
  • Se recomienda entonces utilizar Paracetamol o Ibuprofeno. Si una vez declarado el foco de la infección sabemos que no se trata de ninguna de estas enfermedades, se puede dar aspirina con total tranquilidad.
  • La dipirona es uno de los antitérmicos más efectivos, pero lamentablemente posee un efecto adverso (aplasia medular) que si bien es raro, es muy grave, por lo tanto se reserva su uso para los casos de fiebre muy resistentes que no ceden con los otros antitérmicos.
  • Al tratar la fiebre debemos hacerlo con reales indicaciones: disconfort del niño o pacientes con estados hipermetabólicos, y realizarlo de tal manera que nuestro tratamiento no retrase el diagnóstico ni le ocasione mayores problemas de los que ya tiene.

Que la fiebre no te dé fiebre…

Hay que intentar perderle el miedo a la fiebre. Quizás te ayude saber que:

  • La fiebre es una respuesta normal frente a las infecciones y otras enfermedades.
  • En tiempos calurosos, la temperatura debe controlarse en ambientes frescos.
  • Las complicaciones de la fiebre son extremadamente raras. Salvo que se presente acompañada con otros síntomas de alarma (convulsiones, escalofríos),  rara vez la fiebre es motivo de consulta urgente.

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