Los parásitos

Los parásitos

Los parásitos pertenecen al reino animal y se alimentan de otros seres para poder vivir. Más grandes que los microbios, en algunos casos, pueden medir hasta 15 metros de largo Los parásitos con frecuencia provocan en los chicos enfermedades intestinales muy molestas y sumamente “contagiosas”.

Los parásitos ingresan al organismo cuando el chico come alimentos mal lavados o cuando se lleva a la boca sus manitos con restos de arena, tierra, materia fecal y otros elementos infectados con huevos de parásitos.

¿Cómo se llaman?

  • Oxyuru: Particularmente afectan las zonas donde no hay redes cloacales y agua potable, pero también se ven muy frecuentemente en personas de clases socioeconómicas altas. Al cuerpo llegan a través de las manos sucias o al comer verduras crudas y mal lavadas con huevos del parásito. A las seis horas, los huevitos introducidos en el organismo ya pueden contagiar. A la noche, el chico portador de oxyriasis comienza a rascarse porque siente picazón en la región anal. Así, algunos huevitos quedan en sus manos. Y, por la mañana al levantarse, el contagio se extiende al resto de la familia.
  • Ascaris Lumbricoides: Es frecuente en cualquier zona del país. El huevo puesto por la hembra del Ascaris en el exterior necesita pasar varios días a cierto grado de humedad, temperatura y sombra adecuada para transformarse en larva. A partir de este momento comienza a ser contagiosa. Ingresan al intestino por la boca, transportadas por los alimentos. En algunas ocasiones, penetran en el torrente sanguíneo y llegan a los pulmones con el riesgo de dañar las vías respiratorias.
  • Uncinaria: Los huevos son eliminados a través de la materia fecal, convirtiéndose en larvas que contagian a partir del quinto día. Llegan al organismo a través de la piel (al caminar descalzos en terrenos húmedos) provocando una fuerte picazón. En la minoría de los casos, pueden producir anemia, nauseas, vómitos, etc.
  • Giardia lamblia: Ingresan al organismo bajo la forma de quistes. Se encuentran principalmente en el agua de pozo o en alimentos mal lavados o crudos. El síntoma más frecuente es la diarrea crónica.
  • Tenia Saginata (lombriz solitaria): Son frecuentes en cualquier zona del país donde se consume carne vacuna. El huevo de Saginata infecta al ganado y forma una larva en su tejido muscular. Al organismo llega cuando se come carne vacuna poco cocida. Los síntomas más comunes son la pérdida de peso y el debilitamiento.
  • Toxocariasis: Es la enfermedad provocada por el toxocara de los perros, gatos y gallinas. Son usuales en los jardines de las casas o en las macetas con tierra. También se encuentran en los areneros de las plazas o de los jardines de infantes. La forma más frecuente para que un pequeño se infecte es al llevarse los dedos sucios de tierra o arena a la boca desde dónde se trasladan hacia el interior del organismo. Una vez depositados en el intestino, y al no estar adaptados al cuerpo humano, pasean hasta instalarse en cualquier órgano.

Tratamientos y algo más:

Hoy en día, los médicos confirman la presencia de parásitos pidiendo un exámen parasitológico de materia fecal, luego del cuál se inicia el debido tratamiento. Cada parásito necesita de un tratamiento específico para ser combatido. Pero, para que el tratamiento tenga éxito, debe acompañarse con una adecuada higiene personal y lavado de los alimentos.

Más vale prevenir que curar…

¿Cómo hacer para que esta variada familia de parásitos no nos ataquen? La mejor forma es enseñarles a nuestros hijos hábitos de higiene desde muy chiquitos, como lavarse las manos antes de las comidas y después de ir al baño. Otra pauta importante es la limpieza del hogar y principalmente, lavar cuidadosamente los alimentos crudos. Vale la pena tomar ciertos recaudos:

  • Lavar minuciosamente las frutas y verduras utilizando el agua de la canilla ó agregar por cada litro de agua 2 gotas de lavandina (no más) ó hervir el agua de 3 a 5 minutos.
  • Si en tu casa hay chicos: retirá las macetas del alcance de sus manos. Si van al jardín de infantes averiguá si cubren el arenero con una lona para evitar que los gatos y otros animales lo usen como depositario de sus excrementos.

Otros síntomas:

Los parásitos son atacados por nuestras defensas con los mismos anticuerpos que actúan en las alergias. Si los parásitos se prolongan en el tiempo los anticuerpos aumentan tanto que pueden provocar manifestaciones alérgicas respiratorias y en la piel. También pueden causar rinitis alérgica, crisis asmática y eccemas alérgicos. Por este motivo, el exámen parasitológico es un estudio de rutina que es recomendable administrar a todos los chicos alérgicos.

Mamás: A no asustarse pero sí a estar atentas para encontrar soluciones rápidas para combatir a los intrusos. El saber acerca de éstos nos permitirá liberarnos de sus incómodas afecciones que pueden aparecer en cualquier época del año.

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