Rayos X

Rayos X

La radiología es uno de los métodos diagnósticos más importantes en medicina. Se basa en la emisión de rayos X que atraviesan el organismo y luego se fijan en una placa radiosensible, mostrando la mayor o menor absorción de estos rayos por parte de los distintos órganos de acuerdo a su densidad, dando una imagen del interior del organismo en tonos de grises.

En pediatría, algunos de los diagnósticos más frecuentes se basan en una radiografía simple, como por ejemplo en el caso de una neumonía, sinusitis, obstrucción intestinal o fractura.

Precaución:

Sin embargo, otros métodos radiológicos como el urograma, radioscopias o seriadas digestivas necesitan más tiempo de exposición a los rayos que la radiografía simple.

Los rayos, en altas dosis, tienen la capacidad de producir alteraciones genéticas que pueden manifestarse como malformaciones hereditarias o tumores de distinto tipo. Pero, las dosis de mili segundos que se requieren para una radiografía están muy lejos de cualquier posibilidad de alteración genética. De todas maneras, como los rayos X son acumulativos, se debe tratar de mantener su exposición al mínimo posible.

Algunos consejos para mantener la radiación en el mínimo posible:

  1. Cuando un médico evalúa la necesidad de realizar un estudio, considera no sólo las ventajas sino también los riesgos que el mismo representa. Por lo tanto, si tu médico decidió no realizar una radiagrafía, no insistas aunque creas que quedarás más tranquila (como muchas veces sucede). Tu tranquilidad no debe implicar un riesgo para tu hijo.
  2. Los estudios son de los pacientes y no de los médicos ni de las clínicas. Guardá todos los estudios que le realizan a tu hijo, así en alguna oportunidad, evitarás que se lo deban repetir.
    Si tu hijo permaneció internado por algún motivo, cuando le den el alta, solicitá una copia de todos sus estudios ya que le serán de mucha utilidad a tu pediatra de cabecera.
  3. En algunos estudios se pueden proteger a los genitales de los rayos. La mujer nace con todos los óvulos que utilizará durante su vida fértil, a diferencia del hombre, que produce los espermatozoides a medida que crece. Por esto, los óvulos están expuestos a mayor cantidad de rayos, campos electromagnéticos, etc. aumentando los riesgos de mutaciones a medida que envejecen. Solicitá, de ser posible, que se protejan los genitales.
  4. Para la medicina, a la hora de dar una medicación o de realizar un estudio, toda mujer está embarazada hasta que se demuestre lo contrario. Por lo tanto, si no estás segura de no estar embarazada, no entres a una sala de rayos, ni siquiera para acompañar a tu hijo.

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