Sangrado nasal o epistaxis

Sangrado nasal o epistaxis

El sangrado nasal, epistaxis, es un síntoma muy frecuente en los niños. Pueden sufrirlo desde una vez cada invierno hasta todas las semanas. ¿Cuáles son las causas?

La función de la nariz es calentar y humedecer el aire, tarea que realiza por medio de una densa red de capilares, venas y arterias que tiene en el tabique, apenas separado del aire por una capa de mucosa.

El aire frío y seco del exterior es capaz de inflamar la mucosa de los pulmones, al atravesar esta capa vascular, se calienta y humidifica.

Por este motivo, la gente que respira por la boca sufre de un mayor número de infecciones respiratorias o de tos crónica.

¿Por qué sangra la nariz?

La mucosa nasal inflamada presenta vasodilatación, es decir que sus venas se encuentran llenas de sangre y circulando a mayor velocidad. Entonces, el más mínimo daño, puede provocar el sangrado.

Por esto, no es de extrañar que la primera causa de epistaxis sea la lesión de la mucosa por meterse el dedo en la nariz. Los niños que tienen este hábito sufren frecuentemente de sangrados.

La alergia también produce una inflamación exagerada de la mucosa, además de estornudos y picazón nasal, facilitando la aparición del sangrado. Asimismo en invierno, el aire frío del exterior y el calefaccionado y seco del interior favorecen los sangrados.

Dentro de las causas menos frecuentes y más serias de epistaxis, podemos nombrar los pólipos nasales y los trastornos de la coagulación. Estas enfermedades se deben sospechar en niños con sangrados más abundantes y que no ceden con las maniobras habituales.

¿Qué hacer durante el sangrado?

  1. Lo primero que debés hacer es calmar a tu hijo: Si no podés contenerlo, difícilmente él pueda mantener la calma.
  2. Hay que facilitar que la sangre salga al exterior: Si lo acostás o le tirás la cabeza para atrás, la sangre irá directamente al estómago, produciendo vómitos con sangre que asustarán más a ambos y empeorarán el cuadro.
  3. Sentalo y hacele agachar la cabeza para adelante: que se suene la nariz la primera vez no muy fuerte, y luego; tomando un paño húmedo, comprimile la nariz en la parte más blanda. No es necesario que tu hijo sienta dolor. Distraelo, hablale y calmalo mientras le comprimís la nariz durante 10 minutos.
  4. No coloques tapones de algodón, gasa o papel: Estos sólo facilitarán que la sangre sea deglutida y, al retirarlos, despegarán el coágulo y volverá a sangrar.
  5. Si luego de los 10 minutos de comprensión vuelve a sangrar: repetí la operación otros 10 minutos más. Y, si se vuelve a repetir, llamá a tu pediatra o concurrí a una guardia médica.

En los casos donde los sangrados son más frecuentes y abundantes, o que no cedieron con la comprensión, hay que descartar la presencia de un pólipo nasal o de trastornos de la coagulación. Cuando existe una vena más grande de lo habitual, causante del sangrado, se la cauteriza químicamente con nitrato de plata. Pero esto, no siempre es una solución definitiva ya que otra vena puede tomar su lugar luego de algún tiempo.

Algunas medidas para prevenir los sangrados:

  • Si tu hijo se mete frecuentemente el dedo en la nariz, debe tener las uñas muy cortas. Cada vez que lo veas de cacería recordale TRANQUILAMENTE que no lo haga. En ocasiones, un pequeño hojalillo pegado en la uña del dedo que más utiliza es todo lo necesario para que él mismo recuerde que no debe hacerlo.
  • No le dés aspirina ya que a diferencia de los demás antitérmicos, ésta produce trastornos de la coagulación que pueden durar una semana.
  • Humidificar los ambientes calefaccionados: si tenés tiro balanceado, colocá una olla con agua encima de la estufa. Si tenés calefacción central, colocá un humificador en el cuarto.
  • Colocá gotas de solución fisiológica en la nariz un par de veces por día.
  • La primera causa de epistaxis se debe a la lesión provocada por el niño al meterse el dedo en la nariz.
  • La alergia, los resfríos y urgarse la nariz son las causas mas frecuentes de epistaxis.
  • Mediante la comprensión nasal la mayoría de los sangrados se detienen. Para que la maniobra sea efectiva, es necesario calmar y distraer al niño.

Si tu hijo sufre frecuentemente de sangrados en la nariz es importante que todas las personas que estén a su cargo conozcan estas maniobras para que reciba el tratamiento adecuado y no le hagan más daños de los que ya le provoca el sangrado

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