Sarampión

Sarampión

¿Qué es el sarampión?

Es una infección respiratoria sumamente contagiosa que está provocada por un virus. Cursa con una erupción cutánea que afecta a todo el cuerpo y con síntomas de tipo gripal, como fiebre, tos y secreción nasal.

Signos y síntomas

Aunque el sarampión es más conocido por la erupción que provoca, los primeros síntomas de la infección suelen ser: tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos. Un signo característico del sarampión son las llamadas manchas de Koplik, unas pequeñas manchas de color rojo con la parte central de color blanco o azulado que aparecen en el interior de la boca.

La erupción del sarampión tiene típicamente un aspecto parcheado y es de color rojo o rojizo; suele aparecer primero en la frente, extendiéndose luego hacia abajo por toda la cara, el cuello y luego el resto del cuerpo hasta los brazos y los pies.

¿Cómo se contagia?

El sarampión es sumamente contagioso. El 90% de las personas que no han sido vacunadas para el sarampión se contagiará si tiene contacto con el virus. Se esparce cuando alguien con sarampión estornuda o tose, y disemina gotitas de virus por el aire. La persona empieza a contagiar unos 2 días antes de presentar síntomas y sigue contagiando hasta 4 días después de que la erupción aparece.

¿Cómo se previene?

La medida más importante es la vacuna. Generalmente los lactantes están protegidos del sarampión durante los primeros seis meses de vida debido a la inmunidad que les transmiten sus madres. La mayoría de los niños reciben la vacuna del sarampión como parte de la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, o la vacuna MMRV (que protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola, la varicela y que se administra entre los 12 y los 15 meses de edad y de nuevo entre los cuatro y los seis años. La vacuna del sarampión no se suele administrar a lactantes de menos de 12 meses. Pero, si se declara una epidemia de sarampión, se puede administra la vacuna a niños de 6 a 11 meses, como ha determinado el Ministerio.

Esta vacuna no debería administrase a mujeres embarazadas, a niños con tuberculosis activa sin tratamiento, leucemia u otras cánceres, ni a personas cuyo sistema inmune está deprimido por cualquier razón. Tampoco debería indicarse a aquellos niños que tengan antecedentes de graves reacciones alérgicas a la gelatina o al antibiótico neomicina, ya que existe el riesgo de que presenten reacciones graves a la vacuna.

¿Cómo se trata?

Como está provocado por un virus, no hay tratamiento específico y el virus debe seguir su curso. Es fundamental el diagnóstico rápido, y también el reposo y la hidratación (se debe ingerir abundante líquido). Los síntomas del sarampión suelen durar aproximadamente dos semanas.

Un niño que tiene sarampión debe ser vigilado de cerca. A veces, el sarampión puede llevar a otras complicaciones, como otitis, diarrea, pulmonía y encefalitis (una infección grave de cerebro), que puede requerir antibióticos u hospitalización.

Tras más de diez años de ausencia, y en consonancia con lo que viene ocurriendo en otros países (como Inglaterra), el sarampión volvió a ser diagnosticado en la Argentina en el 2010.

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