La Gestacion

Emocionante relato que describe la evolución de tu hijo desde el momento de su concepción hasta su nacimiento. Conocé el desarrollo del bebé y los cambios que experimenta la madre a lo largo de su embarazo.

Desde la fecundación, una nueva vida comienza ¿Cómo es el maravilloso desarrollo del bebé en gestación?

Fecundación
La gestación se inicia una vez fecundado el óvulo liberado por el ovario de una forma muy especial: a través de una explosión ¡Pero lo extraordinario es que esta explosión produce vida!

 El óvulo es transportado suavemente a través de las Trompas de Falopio hacia el interior del útero. El óvulo, además de ser la célula más grande del organismo, contiene las reservas nutritivas del futuro ser. El espermatozoide es la más pequeña, posee una cabeza sobresaliente y una cola que le permite desplazarse en la búsqueda del óvulo.

El óvulo tiene una vida de 12 a 24 horas, por lo que los espermatozoides deben apurarse. Recorren aproximadamente 2mm. por minuto y pueden vivir hasta 48 horas. De 300 millones de espermatozoides apenas unos miles llegan hasta el útero. Dos o tres atraviesan la membrana del óvulo y sólo uno concretará la ansiada unión con el núcleo del óvulo.

Desde su ingreso a la vagina, los espermatozoides son atacados por células. Tozudamente un grupo continúa nadando hasta aproximarse al tercio extremo de la Trompa de Falopio, donde sólo uno logra el encuentro con el óvulo.

La nueva vida ya está en marcha
Una vez que penetra en el interior del óvulo, este espermatozoide, como reconociendo que llega al final de su camino, comienza a desintegrarse. La nueva vida ya está en marcha y paralelamente una cadena de fenómenos químicos ocurre que preparan el útero para recibirla.

A los 15 días…
Aunque la madre no sabe aún que está embarazada, las células comienzan a diferenciarse.
 Cada generación de células engendra a la siguiente y le transmite su información y poderes reproductivos. Así el bebé se forma poco a poco, en el orden exacto.

El fascinante mundo del bebé comienza a tomar forma. Espermatozoide y óvulo producen la primera célula de esta nueva vida y en su interior se ubican los cromosomas, 23 de su madre y 23 de su padre, dentro de los cuales están los genes, responsables de la transmisión hereditaria de las características del niño. A la semana, esta primera célula dividida en muchas más ha viajado hasta el útero, donde anida y comienza a crecer.

Nace un corazón
A la tercera semana, sucede un hecho trascendente. Algunas células comienzan a latir, se reparten en formas de corona. De pronto esta corona se transforma. Por primera vez en la vida de tu bebé, un corazón late. Asimismo, se desarrolla el órgano más extraño del universo: el cerebro.

Durante los nueve meses de gestación, se produce un crecimiento como nunca más el hombre tendrá. Desde el óvulo fecundado hasta el nacimiento se produce un aumento de tamaño y peso de tres millones de veces.

A las 8 semanas se han desarrollado casi todas sus estructuras y algunas ya funcionan. Desde luego que son estructuras primitivas y deberán evolucionar hasta que sean funcionalmente efectivas, pero el bebé ya parece un ser humano en miniatura.

Al tercer mes
Su tamaño no es mayor al del pulgar de su padre, y ya es una persona con rasgos propios. Mucho antes de que la madre lo perciba, el bebé lleva vida muy activa. Sus dedos ya están formados. El suceso más trascendente del tercer mes es la diferenciación sexual, si bien el sexo se definió en la concepción.

El bebé está rodeado de líquido, en total estado de ingravidez y conectado a través del cordón umbilical a la placenta que cumple al mismo tiempo la función de riñón, pulmón, hígado, intestino y glándulas hormonales.

El bebé hace señales
Como la falta de gravedad es total, el bebé cambia constantemente de posición. Tiene mucho espacio dentro del útero, por lo que sus movimientos son constantes. El bebé es un acróbata. Cuando no está haciendo ejercicios, habitualmente duerme. Cuando está despierto, explora su mundo, que no es ni oscuro ni silencioso como siempre se sugirió. Su madre lo acuna con sus movimientos, su ritmo cardíaco es parte de su música funcional y su voz le será un recuerdo muy positivo de su vida uterina.

El bebé puede abrir y cerrar los ojos…
…Y puede ver.
La luz que le llega es tenue pero en el momento en que el abdomen recibe luz intensa del sol, responde a este estímulo con movimientos.

El sonido más familiar es el acompasado latir del corazón de su madre, que explica porqué el recién nacido se calma cuando ella lo levanta y lo abraza sobre su pecho: reconoce la tranquilizadora melodía que escuchaba durante su placentera vida intrauterina.

El ritmo para el bebé significa mucho, ya que antes de nacer tienen uno muy definido en la forma en que se mueve, cuando nada o cuando realiza movimientos de deglución rítmicos con su boca.

En el útero, el bebé aprende acerca de su madre por la forma en que ella se moviliza. Cuando la mamá realiza sus quehaceres, el movimiento del bebé aumenta, se bambolea y se mantiene despierto.

Todo el movimiento que experimenta el bebé en el útero ayuda a mejorar su sentido del equilibrio, que es importante para su desarrollo después del nacimiento.

El bebé llora
Lo hace cuando está incómodo. Si siente dolor, llora. Por medio de la ecografía, a veces se observa gestos de disgusto del bebé que en un recién nacido significarían llanto.

A medida que crece y llena el espacio que lo rodea, le es más difícil hallar una posición cómoda y cambia posiciones hasta encontrar una que le resulte agradable.

La personalidad del bebé empieza a formarse antes del nacimiento. Los sentidos que desarrolla lo ayudan a entender sobre el mundo que lo rodea. Al nacer, el bebé ya tiene nueve meses de vida ricos en experiencias.

Sus emociones
El bebé comparte las costumbres de su mamá, y según algunos investigadores, sus experiencias emocionales también.

Por momentos, cuando estás ansiosa, el bebé está más inquieto. La personalidad del bebé es probable que ya esté predeterminada, y hay algunos que llegan a adaptarse a las situaciones de estrés materno. Eliminemos la tan famosa culpa, “estuve nerviosa durante el embarazo, por eso mi bebé es …”. Algo de tensión en nuestras vidas en necesario (sin exagerar). Las tensiones que parecen superarnos hay que intentar evitarlas, pero no están transformando al bebé en un nervioso.

De todas maneras recuerda que cuando estés alegre y en paz contigo misma, el bebé se beneficia con tu bienestar.

Dr. Jorge César Martínez, pediatra, autor del libro “El increíble mundo del recién nacido”

 

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El bebé entiende mucho aunque hable poco

Cuando el niño empieza a caminar, su lenguaje parece estancarse. Solo dice cuatro o cinco palabras, sin embargo no hay de que preocuparse. Es normal que cuando un chico progresa en algunos terrenos, pueden producirse pausas en otros.

Alrededor del año el niño empieza a caminar y su lenguaje parece estancarse. Solo dice cuatro o cinco palabras, sin embargo no hay de que preocuparse. Aunque no hable, el bebé entiende mucho. En los primeros años de vida, cada mes que pasa significa un avance en las habilidades de nuestro hijo.

¡Esto es nuevo, no lo hacía hasta ayer!, decimos con sorpresa y emoción. El lenguaje es una de las áreas en donde aparecen cambios significativos. A veces el niño avanza a pasos agigantados y hay períodos en los que parece estancado. Esto último ocurre alrededor del año, cuando empieza a caminar. El caminar le brinda grandes posibilidades. Por una parte, saborear la independencia; por otra, a través de caídas, golpes y tropiezos, empieza a registrar su cuerpo. Caminar y tocar lo que esté al alcance de su mano es su nueva manera de conocer el mundo. Con la aparición de la marcha puede parecer que no aprende nada nuevo. Pero no es así. Es normal que cuando un chico progresa en algunos terrenos, pueden producirse pausas en otros. Mientras transcurre la etapa de desarrollo de la marcha, el lenguaje parece detenido. Tres o cuatro palabras Lo cierto es que, aunque diga tres o cuatro palabras, tu bebé entiende, y mucho. Registra absolutamente todo. No es que no sea inteligente, sino que por el momento toda su energía está puesta en aprender a caminar y descubrir su cuerpo. Es todo lo que le importa, ya habrá tiempo para nuevas palabras… No, si, nene, mamá, caca. Son clásicos ejemplos del nutrido lenguaje de los chicos entre los 12 y 18 meses. Muchos padres se desilusionan al escuchar siempre las mismas palabras de boca de sus hijos. Siempre contestan lo mismo y hasta nos ponen en duda ¿entenderá algo? Malena tiene 15 meses y solo dice mamá y nena, pero cuando su mamá le pide que le traiga una manzana, ella va a la cocina y se la trae. En este período los chicos comprenden mucho, pero tienen pocas palabras para expresarse. Aunque suvocabulario sea pobre, los chicos prestan mucha atención a los adultos y comprenden lo que se les dice. Por eso es importante hablarles y dirigirse a ellos correctamente. Por lo general están ávidos de escuchar a los mayores, necesitan de esa motivación hasta poder reproducir por su cuenta lo que vienen registrando. De esta manera si los padres les hablan de manera aniñada, solo provocarán confusión. Todo en una palabra: A medida que pasan los meses el lenguaje se va haciendo más complejo. A partir del primer año surgen las que se conocen como palabras frase. El chico utiliza una sola palabra para expresar toda una idea. Solo después de los 18 meses empezará a usar el verbo y aparecerán frases del tipo bebe comer, papa salido, etc. Por ahora, con palabras únicas expresa deseos, emociones y necesidades. Durante este período la comprensión es mayor que la expresión. Es normal que el niño hable poco, pero su comprensión respecto de lo que sucede es amplia. También es importante que el medio no deforme las palabras. Aprender a hablar es, para los chicos, imitar a los adultos. Coppyright Mam’s & Baby

Características del bebé a los 2 años

El transcurso del año que se avecina estará lleno de nuevos aprendizajes para el bebé. ¿Cuáles son las características más sobresalientes a esta edad?

El transcurso del año que se avecina estará lleno de nuevos aprendizajes para el bebé ¿Cuáles son las características del bebé a los 2 años?

  • Tu hijo tiene necesidad de estar en movimiento. Por esto, requiere un espacio mayor para sus desplazamientos. Puede caminar, empujar, arrastrar, lo cuál le permite descubrir nuevos espacios. Sus movimientos, en general, son lentos y poco coordinados.
  • La relación con sus maestras al comenzar el jardín, generalmente es mediante los objetos.
  • Le gustan los juegos de ocultar y hacer aparecer el juguete.
  • Disfruta poniendo y sacando cosas o invirtiendo un objeto para que caiga lo que hay en su interior.
  • Está en condiciones de imitar modelos nuevos en forma inmediata o en ausencia de ellos. Estos juegos de imitación favorecen el desarrollo intelectual y lo ayudan a salir del egocentrismo.
  • Resuelve los problemas sólo con acciones.
  • Está adquiriendo la noción de propiedad y valora sus posesiones. Es natural que se resista a compartir ya que sólo ha adquirido la noción de posesión en relación consigo mismo, pareciéndole los juguetes parte de sí mismo.
  • La función más importante del juego es la de exteriorizar sus sentimientos, proyectar sus intenciones a través de un objeto que arroja, pegarle a la muñeca o abrazarla. Mediante el juego maneja sus ansiedades y sentimientos.
  • Comienza a aparecer el lenguaje, ya no se comunica mediante gestos. Escucha con atención las palabras y repite aquellas que le son familiares.
  • Si bien se siente seguro por momentos, busca apoyo y protección del adulto.
  • Le gusta hacer las cosas solo, treparse a una silla, a un mueble y a todo elemento que esté a su alcance.
  • Abre y cierra cajas, construye torres, toma objetos con el pulgar e índice, sube escalones tomado de la mano.
  • Puede comer solo, aún cuando necesite por momentos que se lo ayude. La imprecisión de sus movimientos hace que incline la cuchara sin poder llenarla totalmente. Puede sostener el vaso con ambas manos y manejarlo sin volcar el contenido. Disfruta jugando con la comida.
  • Le encanta jugar con agua, disfruta de los baños.
  • Está en plena elaboración del control de esfínteres, de a poco comienza a manifestar incomodidad cuando se hace pis, al punto de a veces no querer sentarse.
  • Hacia el final de este año, comienza a manifestarse el juego simbólico, es decir representa situaciones reales a través del juego.
  • Es inquietocurioso y desafiante.
  • Tienen mucha necesidad de descarga, de tocar todo, manipular y explorar el medio, desplegando una intensa actividad, que debe ir variando constantemente.
  • Sus dibujos comienzan siendo garabatos descontrolados. Poco a poco, los irá controlando, utilizando sus manos de forma indistinta, derecha e izquierda, y simultáneamente.

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La importancia de las rutinas para el bebé

Durante todo el primer año de vida fuiste estableciendo ritmos cotidianos en función a las necesidades de tu bebé. Y sí, surgieron efecto…

Durante todo el primer año de vida fuiste estableciendo ritmos cotidianos en función a las necesidades de tu bebé. Y sí, sin darte cuenta crearon una rutina que es muy importante para el bebé. 

Los horarios de sueño y de vigilia, los momentos de comer, el cambio del pañal y hasta el baño eran actividades realizadas en forma asidua y cuyos tiempos fueron variando considerablemente.

Al año, la adaptación a las necesidades empieza a ser un ida y vuelta. Por un lado los grandes modifican algunos de sus horarios y actividades en función de los chicos y éstos últimos se adaptan a las rutinas que se le ofrecen. Es muy importante respetar y mantener un ritmo continuo y constante. Por supuesto que no en forma rígida ya que de ser así éste no se puede sostener mucho tiempo y termina siendo una coerción externa, presionante que no se basa en necesidades de todos sino en la compulsión a cumplir una exigencia de vaya a saber quién…

La inserción de tu hijo en las rutinas diarias y compartidas por la familia tiene muchos significados, pero fundamentalmente es incluirlo como uno más, diferente en algunas cosas pero igual en otras.

¡A comer!

Todos comen y él también puede hacerlo como el resto. Él tarda más, alguien lo ayuda o hasta le da de comer en la boca, no sabe cortar con el cuchillo, le cuesta pinchar con el tenedor pero esto no es un impedimento para compartir la mesa. Es más, el ver como los demás comen es una de las formas que él tiene para aprender a hacerlo por su cuenta. La otra es enseñándole y dejándolo practicar, a pesar de los errores y enchastres.

¡A dormir!

La hora de irse a dormir, ya sean las siestas como a la noche, puede transformarse en un pequeño campo de batalla. Antes de desesperarte, fijate si hay algo externo que perturba su sueño como los mosquitos o un cartel de la calle con luces de neón.

Algunas ideas útiles:

  • Si tiene miedo a la oscuridad dejale un velador prendido hasta que se duerma.
  • No le cierres la puerta así está abierta en caso que necesite llamarte. Esto le da la sensación de que estás cerca y al alcance.
  • Leéle un cuento o cantale un arrorró.
  • Quizás le es necesario que tenga su juguete preferido en la cama.
  • Dale un baño caliente.
  • Si te animás y ves que tu hijo lo puedo hacer, decile que se puede quedar jugando hasta que le venga el sueño pero que vos si te vas a dormir porque estás cansada.

¡A bañarse!

Es muy raro que a un bebé no le guste el agua aunque bañarse es otro tema. Tal vez se rebela un poco con el lavado del pelo o con la esponja en determinadas zonas, pero meterse al agua es otra historia.

Estar en el agua cálida, chapoteando y salpicando es una experiencia sumamente placentera y relajante. Muchas veces el problema se arma a la hora de salir del baño. Si tu hijo es muy inquieto y le gusta estar en el baño, no desperdicies la oportunidad de que se calme y sede un poco. Sabé que cada vez que lo bañás te salpica y le gusta jugar con algunos chiches. Ponete cómoda y preparate para estar un tiempito.

Si estás cansada, qué mejor que del baño se encargue el papá. Si no tenés mucho tiempo y ganas no le des juguetes y así no se entretiene con ellos. Trata de bañarlo siempre en el mismo horario así se acostumbra y hasta puede anticiparse al acontecimiento.

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Los chicos agresivos

Para los chicos la agresión es una forma de conocerse y establecer relaciones.¿Cómo actuar eficazmente para ayudar a los niños a canalizar sus impulsos agresivos?

Para los chicos la agresión es una forma de conocerse y establecer relaciones. Chicos agresivos… ¿cuál es el límite?

Yo soy yo

En ciertos periodos de su desarrollo, el niño responde a menudo con agresividad a las exigencias de su ambiente. Alrededor de los 2 años, “NO” es el término clave de sus cóleras y escenas. Un poco después, a los 3 años, refuerza sus rabietas con golpes y patadas.

Estas reacciones no son signo de un carácter difícil: aparecen cada vez que debe superar una etapa importante de su evolución. Sus rabietas, sus peleas y sus negativas muestran una personalidad que busca expresarse y hallar su lugar. En este sentido, la agresividad es un signo de buena salud.

Los niños suelen manifestarse con conductas agresivas frente a cambios en el entorno, por ejemplo, la llegada de un hermanito. Sin embargo, si la agresividad se vuelve habitual podría expresar un trastorno afectivo. En ese caso, es una señal de alerta para los padres. Es necesario darse cuenta de que no se siente bien y buscar el porqué ¿Reaccionan los papás con demasiada severidad? ¿El chico quiere llamar la atención de una mamá “distraída” o de un papá “demasiado ocupado”? ¿Es celoso?…

Tal vez un chico agresivo haya tenido poca oportunidad de acostumbrarse a otros niños, e imagina que son amenazadores y peligrosos para él. También puede ocurrir que esté celoso del hermanito recién nacido y descargue su miedo y resentimiento sobre otros niños pequeños, como si fueran sus competidores. Un psicólogo infantil estará en condiciones de solucionar el problema si las causas y la solución no son tan evidentes.

Amigos a los golpes

Una de las edades más vulnerables a los cambios se ubica entre el segundo y tercer año de vida: comienza la organización y estructuración del lenguaje y el pensamiento. Casi todos estos niños tienen estallidos temperamentales: han adquirido sentido de sus propios deseos e individualidad. Sobreviene un período en el que el pequeño se muestra desafiante e intenta afirmar su independencia recién descubierta.

Entre los chiquitos se plantean peleas y agresiones que son normales y naturales: es necesario que los conflictos existan para aprender a resolverlos. Estos enfrentamientos aparecen como algo natural al integrarse a un grupo: suelen resolverse a través de la agresión física o verbal.

En un niño, la actitud agresiva puede traducir un deseo de entablar una relación: la disputa es una forma de relación. Todos conocemos amiguitos inseparables que se pelean todo el tiempo. El lenguaje corporal es muy vivo en esta etapa y la peleatiene a menudo ese aspecto positivo de diálogo algo violento.

Entre el permiso y el límite

Es preciso que los padres sepan enfrentar positivamente esos pequeños conflictos y los aprovechen en beneficio de la educación. Ciertos adultos no soportan las disputas infantiles. Una actitud represiva, reprobadora o dramatizadora no ayuda a los niños y pueden agravar las cosas: las peleas infantiles, en general, se resuelven rápidamente.

¿Cómo actuar eficazmente para ayudar a los niños a canalizar sus impulsos agresivos? En cierto sentido, el comportamiento agresivo es una pulsión de vida. Prohibir la agresión difiere su manifestación e indirectamente la refuerza. Si los chicos son castigados sin distinción cada vez que se pelean o se pegan, tenderán a resolver el conflicto a escondidas del adulto: con una tensión igual no arregla las cosas. Querer hacer justicia a todo precio, incluso cuando no se conoce el origen del conflicto conduce a injusticias que lo agravarán. Forzar a darse un beso cuando no lo sienten, es algo falso e inútil.

Por otro lado, aceptar la agresión es brindar respuestas, es otra forma de reforzarla: el niño agresivo está demandando límites que lo contengan. Los padres deben dilucidar el mensaje que encierran estas conductas y propiciar la evolución de sus aspectos positivos. Los negativos deberán hallar ocasiones para su liberación: hay que encauzarlos, no desconocerlos ni reprimirlos.

Muchos niños a los que se considera “agresivos” no han encontrado todavía otros medios para expresar su necesidad de afecto y de contacto. Con una actitud paciente y comprensiva se los puede ayudar a encontrar otros modelos de relación. En el diálogo con ellos debemos interesarnos por la causa del conflicto y no por los protagonistas.

La agresión física debe estar enmarcada dentro de consignas inamovibles: “no se puede lastimar, no se puede hacer sufrir“. La agresión es una respuesta natural, muchas veces necesaria en una etapa del crecimiento: los niños solitos saben manejarla y preservarse. No nos asustemos.

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El inicio del gateo

Poco a poco y en cuatro patas, nuestro bebé se va “abriendo camino” . La casa se convierte en un mundo lleno de cosas nuevas. ¿Qué precauciones tomar?

Poco a poco y en cuatro patas, nuestro bebé se va “abriendo camino” . La casa se convierte en un mundo lleno de cosas nuevas. ¿Qué precauciones tomar?

Sentado en el piso, el bebé arroja su juguete. Casi con enojo mira fijamente su“preciado objeto”. El cartel de “llegada” parece estar esperándolo. Tras muchísimo esfuerzo se abalanza hacia adelante. Logra ponerse en cuatro patas y encender los motores. Ahí va. Sigue y sigue hasta que: ¡Final de carrera! Mamá no tuvo que correr antes de que el bebé rompiera en llanto: por primera vez, solito y gateando, pudo reencontrarse con su juguete.

El inicio del gateo

Día a día el cuerpo de nuestro bebé se va desarrollando y sus estructuras y funciones se modifican. El gateo implica un avance en la maduración. Para que pueda gatear es necesario que haya adquirido ciertas habilidades de equilibrio que se dan alrededor de los nueve meses: primero domina la parte superior de su cuerpo y luego las piernitas. Si antes de que finalice el Tercer trimestre colocamos a nuestro bebé en forma de carretilla, caminará con sus manitos. Solo después podrá acompañar con todo el cuerpo. Generalmente el gateo aparece cerca de los 8/9 meses y hasta los 12 meses, momento en el que se larga a dar sus primeros pasitos sin ayuda.

“Yo soy yo”

No todos los bebés gatean de la misma manera. Algunos ni siquiera lo hacen; se largan medio inseguros a dar sus primeros pasitos. La forma más habitual de gateo es la que el niño efectúa en “cuatro patas”. Es común, que antes de comenzar a movilizarse, practique balancearse hasta lograr alternar los brazos y las piernas. Algunos bebés se desplazan de manera diferente: sentados, apoyados sobre un costado del cuerpo o “caminando como osos”- pies y manos sobre el piso manteniendo extendidas las piernas-. En fin, cada bebé tiene su personalidad y el gateo es parte de ella. Al bebé no le interesa demasiado cómo llegar, sino hacerlo.

¡Todo lo que logré!

Con la novedosa aventura de poder explorar la casa, el bebé descubre un mundo mucho más amplio. Es por eso, que se dirige a cuanto rincón existe tocando y chupando todo. Es su manera de conocer las cosas. Desplazarse le permite entrar en el mundo social y empezar a realizar actividades lejos de mamá. Estos primeros intentos de independencia pueden traer aparejados signos de ansiedad que son normales: empieza a separarse de la madre y lo asusta. Lo mejor que se puede hacer es a través del juego. Con referencia a este tema, la psicoanalista M. Malher expresa: “La distancia óptima en esta subfase temprana de ejercitación psicomotriz, parece ser la que permite al gateador en movimiento y exploración, la libertad y oportunidad de realizar tales actividades a cierta distancia física de su madre, pero a la madre siempre la necesita como punto estable, “como base de operaciones”, que satisface la necesidad de reabastecimiento mediante el contacto físico”.

Durante este período el bebé va obteniendo también dos nociones importantísima: la espacial y la de profundidad. Con la primera, comienza a reconocer distancias y esto lo ayuda a ubicarse en el mundo. Con la segunda, conoce y explora el espacio vertical: cuando nuestro bebé está sentado en la sillita alta, somos las mamás las que sufrimos las consecuencias de arrodillarnos continuamente a levantar todos los objetos que el bebé tira una y otra vez. Pero esto tiene significado: al arrojar los juguetes de arriba hacia abajo, nuestro pequeñín percibe atentamente cuando se produce el ruido de choque contra el piso y esto lo va preparando para aprender a caer sin golpearse en el momento de caminar. Por lo tanto, mamá ¡mucha paciencia y mucho juego!

En sus marcas, listos, ya!

Mientras dure el gateo, es muy importante que los papás estimulen a su bebé en sus progresivos ejercicios. A los niños gateadores les encanta ser perseguidos por detrás, dar vueltas sobre una alfombra y pararse con la ayuda de algún mueble o aferrado a las manos o piernas de algún mayor, dando así pequeños y tambaleantes pasitos que le dan cada vez más fuerza y equilibrio.

Si bien la estimulación y la ejercitación son muy necesarias hay que tener cuidado: a veces los padres queremos que nuestros hijos progresen demasiado rápido. Cada bebé tiene su propio ritmo. Si lo sobre estimulamos puede mostrarse reticente a gatear. Lo más apropiado es tener un lugar para él: “exclusivo y cercado para él”: puede moverse con libertad y nosotras podemos seguir con nuestras actividades.

El valor del gateo es muy importante: indica que tu bebé se está preparando para caminar. Alrededor de los 12/13 meses el niño alcanzó un equilibrio general que posibilita dicha práctica. Algunos niños suelen regresar al gateo. Es normal y no merece demasiada preocupación. A veces, “dan un paso hacia atrás para luego dar un salto mucho más grande”. Dándole tiempo y sin presionarlo, volverá a caminar en cualquier momento: sólo necesita mayor confianza y seguridad para afrontar nuevas situaciones.

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