Mi bebé tiene fiebre

Cuando los labios de la mamá rozan la frente de su beba la siente “algo calentita” “¡Tiene fiebre!”. ¿Que hacemos?

Cuando los labios de la mamá rozan la frente de su beba la siente “algo calentita” “¡Tiene fiebre!”, denuncia con esa seguridad que las madres sentimos cuando hablamos de lo que les pasa a nuestros chicos. El pediatra lo primero que le aconseja a la mamá es revisar si no está excesivamente abrigada o quizás es por la cale¬facción del cuarto. Aunque es verdad que la niña sufre un aumento de la temperatura en su cuerpo, por suerte no tiene FIEBRE ¿Cómo puede ser? ¿Acaso la fiebre no se detecta midiendo la temperatura del cuerpo? ¿Si el termómetro marcaba 37.7?

 Estar “calentito” no es tener fiebre

Además de aprender a mirar el termómetro los papas deberíamos aprender a mirar la carita de nuestros hijos. El aumento de la temperatura corporal no es necesariamente manifestación de un estado febril. Para confirmarlo habría que observar si el comportamiento del niño ha variado: ¿está desganado o tristón? ¿Su mirada es brillosa? ¿Su respiración es agitada? ¿No tiene deseos de comer o beber?

Si, además del aumento de la temperatura de su cuerpo, el niño presenta algu¬no de los síntomas enumerados no dudes en consultar al pediatra.

 Regla de oro: no medicar por cuenta propia

“¿Pero, qué le puede pasar si le doy un remedio para bajar la fiebre?”, podemos pensar en medio de la desorientación. “De más no está”. No sólo puede estar de más sino que puede perjudicar la salud del pequeño. Algunas enfermedades son incompatibles con ciertos medicamentos que a nosotras nos parecen “in¬ofensivos”. Por ejemplo, se aconseja no dar aspirinas cuando se sospecha o se constata una varicela. Periódicamente aparecen enjuiciados determinados productos para “bajar la fiebre” por lo cual la recomendación es pedir asesoramiento directo, para cada caso, al pediatra. Y nunca dar antitérmicos/analgésicos a bebés menores de 6 meses.

La elevación de la temperatura del cuerpo y aún la fiebre no implican necesariamente la presencia de una infección, es decir de la intervención del virus, bacterias o microorganismos. Puede ser que el cuerpo aumente su temperatura por causas emocionales o como manifestación de la incubación de alguna enfermedad infecto contagiosa que no necesita tratamiento.

Fundamentalmente en el segundo semestre la cantidad de medicamento debe ser indicada UNICAMENTE por el médico ¡Es que no es lo mismo medicar un chico de 5 kg. de peso que a uno de 12 kg.! Sólo el médico puede decirnos la cantidad de antitérmicos que podemos darle al bebé durante el día y cada cuanto debemos hacerlo.

Mientras tanto, ¿qué hago?

Si no podemos localizar al pediatra rápidamente los consejos son:

1 -Desabrigar al bebé.

2-Si así no baja la temperatura sumergir la mayor superficie posible del cuerpo del bebé en agua tibia -entiéndase: temperatura AGRADABLE, ¡por favor!- y proceder a enfriarla despacio. El procedimiento no debería durar menos de 15 minutos para permitir una progresiva transferencia del calor del cuerpo hacia afuera.

Malos entendidos

El folklore ha registrado dos ideas que tienen que desaparecer de las cabezas de las mamás. La temperatura alta no produce convulsiones ni tiene como consecuencia una meningitis. Sólo algunos chicos que ya están predispuestos pueden sufrir convulsiones febriles. Respecto a la meningitis -que es una infección especialmente grave en el primer año de vida- se producen grandes elevaciones térmicas. Pero no al revés: altas temperaturas NO producen meningitis.

Ya sabes: cuando veas que tu bebé está “caliente” consulta a tu pediatra antes de darle cualquier medicamento.

 

Copywright Revista Mom´s

 

La fiebre

La fiebre preocupa a los padres y suelen asociarla con enfermedades graves o complicaciones inhabituales. Es sólo un síntoma. Cuestiones importantes a tener en cuenta.

La fiebre es el gran fantasma de las mamás. ¿Por qué tiene fiebre? ¿Será grave? ¿Qué debo hacer? La fiebre es el síntoma más frecuente en los bebés, de manera que tendrás que acostumbrarte a convivir con ella. Puede ser un signo sin importancia  o la  manifestación de una enfermedad.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es considerada un proceso metabólico finamente regulado. Las personas estamos permanentemente sometidas a la agresión de virus y bacterias que estimulan a los glóbulos blancos para formar pirógenos (sustancias productoras de fiebre). La temperatura corporal oscila entre los 36º y 37º gracias a un “termostato” ubicado en el  cerebro, y es mantenida mediante la dilatación-contracción de los vasos capilares según sea necesario ventilar o generar calor. En el caso de una infección (viral o bacteriana) se producen unas sustancias llamadas “pirógenos”, que hacen que el organismo reaccione como si hiciera frío, es decir, indicándole al cuerpo que produzca calor, aumentando así la temperatura.

¿Cuándo es fiebre?

La temperatura es normal cuando está entre los 36º y 37º. Puede variar: más baja en las primeras horas de la mañana y más alta al atardecer.

También es más alta cuando se mide por vía rectal.

Entre 37º y 37,8º  se  la considera como febrícula, y si es  mayor de 38º, como fiebre propiamente dicha.

Por debajo de 36º se denomina hipotermia y  requiere la consulta rápida con el médico, ya que puede estar asociada con la presencia de enfermedades serias, incluidas las infecciones.

¿Cómo se mide la temperatura?

Con un termómetro de mercurio que te dará mayor precisión y seguridad. Antes de colocarlo, cuidá que la columna de mercurio esté por debajo de los 35.5º y dejá el termómetro en la axila de 3 a 5 minutos antes de su lectura.

Cuando la temperatura se estabiliza en niveles altos, aparecen los síntomas clásicos de la fiebre, entre otros: mejillas rojas, piel caliente, decaimiento, somnolencia.

 ¿Qué causa la fiebre?

La mayoría de las enfermedades que producen fiebre son leves y suelen curarse solas o con la ayuda de un antibiótico (siempre recetado por el médico).

Las enfermedades más comunes son:

  • Infecciones de las vías aéreas: resfrío, anginas, laringitis, bronquitis y otitis. Se caracterizan por estornudos, ronquera, tos, excesiva mucosidad y dolor de oídos a las que se suman en muchos casos apetito pobre y vómitos. La mayoría se curan sin antibióticos. Dale a tu hijo abundantes líquidos, algún medicamento antitérmico (como paracetamol líquido, si tu médico lo aprueba) tratando de que sus mocos se hagan más fluidos mediante el uso de un  nebulizador. La mayoría de las infecciones en las vías aéreas superiores son virales, sin embargo, es importante que el médico descarte la presencia de una infección bacteriana, lo que haría necesario un antibiótico.
  • Infecciones urinarias: Son una causa bastante frecuente de fiebre durante los primeros meses de vida, y las bacterias son las responsables la mayoría de las veces. No dejes de consultar al médico para llegar al diagnóstico apropiado ya que estas infecciones requieren antibióticos y también estudios radiográficos para descartar la presencia de alteraciones anatómicas en la vía urinaria.
  • Infecciones gastrointestinales: La mayoría de los casos se presentan durante el verano con vómitos, diarrea y fiebre. Son de causa viral y no requieren más que reponer el líquido que se pierde en exceso. Deberás consultar al  médico cuando los vómitos sean importantes o si ves un poco de moco, pus o sangre en las deposiciones de tu bebé. También se deberá seguir una dieta adecuada.

¿Qué hacer cuando tu bebé tiene fiebre?

Estos son los primeros pasos a seguir:

  • Quitále la ropa, acostálo sobre una toalla y con una esponja humedecélo con agua tibia (nunca fría). No dejes que su cuerpo se enfríe demasiado.
  • Aseguráte de que no se deshidrate. Dale líquidos con sal y con azúcar. Ofrecéle la teta, un biberón o líquidos en cucharita. Sabrás si está deshidratado porque lo notarás muy decaído, orinará con menos frecuencia y se le hundirá la fontanela (parte blanda en la zona superior del cráneo).
  • Los baños templados son recomendables.

Para finalizar…

De lo expuesto concluímos sobre la “inocencia” de la fiebre. Y es así. No es más que la señal de que algo no anda bien. No obstante, tratándose de las enfermedades de nuestros chicos, sigue siendo válido aquello de “…ante cualquier duda, consulte a su médico…”

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La fiebre y los antitérmicos

Antes de decidirnos por un tratamiento, debemos tener bien en claro cuáles son los efectos perjudiciales de la fiebre y cuáles los del tratamiento antitérmico.

Antes de decidirnos por un tratamiento, debemos tener bien en claro cuáles son los efectos perjudiciales de la fiebre y cuáles los del tratamiento antitérmico.

Efectos perjudiciales de la fiebre:

  • El mayor miedo que los padres tienen hacia la fiebre es el de las convulsiones febriles. Es importante saber lo siguiente: solamente un muy pequeño porcentaje de niños tienen predisposición para tener convulsiones febriles, y en estos niños, la fiebre no produce las convulsiones, sino que pone de manifiesto una susceptibilidad particular del niño desencadenándolas. Si bien una convulsión es uno de los episodios más traumáticos para los padres, deben saber que las convulsiones febriles simples no producen ningún daño neurológico, ni se manifiestan en niños con trastornos neurológicos. Son simplemente una inmadurez transitoria del cerebro y desaparecerán sin dejar secuela.
  • Pérdida de líquidos por la vía respiratoria y transpiración: obviamente el tratamiento no es la administración de antitérmicos, sino ofrecerle a tu hijo más líquido.
  • Hipermetabolismo: los niños con problemas cardíacos (ej. cardiopatías o arritmias) no toleran el aumento del metabolismo que produce la fiebre, pero en niños sanos no existe ese problema.
  • Disconfort del niño: este punto es indiscutible, ya que los pediatras debemos ocuparnos de la salud y el confort de nuestros pacientes, y la fiebre alta produce un profundo disconfort.

Efectos perjudiciales de los antitérmicos:

  • Eliminan una clave diagnóstica: para el pediatra es muy importante conocer la curva térmica, es decir, cuántos picos y de qué intensidad es la fiebre, por lo tanto, si se indican antitérmicos en forma continua se pierde la posibilidad de saber si el niño mejoró porque se está curando o por una terapia antitérmica agresiva.
  • Pueden producir reacciones alérgicas: el uso de aspirinas en niños asmáticos podría desencadenar una crisis. La mayoría de las medicaciones en niños sanos tienen la posibilidad de producir urticaria u otro tipo de reacción alérgica.
  • Pueden retrasar el diagnóstico: se produce un retraso de 2 a 3 semanas en el diagnóstico de enfermedades reumáticas o inmunológicas, cuando estos niños debutan con fiebre, si son tratados agresivamente con antitérmicos.
  • Efecto de la aspirina sobre el sistema inmune: los niños que toman aspirina podrían disminuir la migración de glóbulos blancos hacia el sitio de la infección, disminuyendo así una de las más efectivas formas de defensa del organismo. La aspirina administrada durante el resfrío común prolonga la eliminación del virus, aumentando la posibilidad de contagio.
  • Intoxicación y toxicidad por fármacos: la presencia de medicaciones en el hogar, sumado al agregado de sabores agradables hace que estas intoxicaciones sean un motivo de consulta muy frecuente en los hospitales.

¿Qué debemos hacer cuando un niño tiene fiebre?

Si tiene 37,5º debemos desabrigarlo y dejarlo descansar. Si la temperatura baja es porque no estaba con fiebre sino acalorado. Si sube, entonces sí tenía fiebre.

Una vez diagnosticada la fiebre lo más importante es el bienestar del niño. Si no tiene molestia, lo cuál sucede de 37,5º a 38,5º, se lo debe dejar descansar tranquilo.

Si comienza a sentir algunas de las molestias secundarias a su estado febril, como dolores musculares o de cabeza, mareos (lo cuál sucede a partir de 38,5º) conviene darle un baño tibio, dejando que se enfríe lentamente, sin llegar a que el agua esté muy fría como para que tiemble. Una vez que la fiebre desciende administrarle el antitérmico que su pediatra le recomienda, hasta saber la causa de la fiebre y poder dar con el tratamiento adecuado.

En cuanto a qué antitérmico es más efectivo, esto es variable según cada chico. Algunas normas se deben respetar:

  • Si todavía no se ha declarado el foco de la infección no es conveniente darle aspirina, ya que ésta, administrada durante varias enfermedades como la varicela, sarampión, rubeola o papera puede producir una enfermedad muy grave llamada Síndrome de Reye.
  • Se recomienda entonces utilizar Paracetamol o Ibuprofeno. Si una vez declarado el foco de la infección sabemos que no se trata de ninguna de estas enfermedades, se puede dar aspirina con total tranquilidad.
  • La dipirona es uno de los antitérmicos más efectivos, pero lamentablemente posee un efecto adverso (aplasia medular) que si bien es raro, es muy grave, por lo tanto se reserva su uso para los casos de fiebre muy resistentes que no ceden con los otros antitérmicos.
  • Al tratar la fiebre debemos hacerlo con reales indicaciones: disconfort del niño o pacientes con estados hipermetabólicos, y realizarlo de tal manera que nuestro tratamiento no retrase el diagnóstico ni le ocasione mayores problemas de los que ya tiene.

Que la fiebre no te dé fiebre…

Hay que intentar perderle el miedo a la fiebre. Quizás te ayude saber que:

  • La fiebre es una respuesta normal frente a las infecciones y otras enfermedades.
  • En tiempos calurosos, la temperatura debe controlarse en ambientes frescos.
  • Las complicaciones de la fiebre son extremadamente raras. Salvo que se presente acompañada con otros síntomas de alarma (convulsiones, escalofríos),  rara vez la fiebre es motivo de consulta urgente.

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Sangrado nasal o epistaxis

El sangrado nasal, epistaxis, es un síntoma muy frecuente en los niños. Pueden sufrirlo desde una vez cada invierno hasta todas las semanas. ¿Cuáles son las causas?

El sangrado nasal, epistaxis, es un síntoma muy frecuente en los niños. Pueden sufrirlo desde una vez cada invierno hasta todas las semanas. ¿Cuáles son las causas?

La función de la nariz es calentar y humedecer el aire, tarea que realiza por medio de una densa red de capilares, venas y arterias que tiene en el tabique, apenas separado del aire por una capa de mucosa.

El aire frío y seco del exterior es capaz de inflamar la mucosa de los pulmones, al atravesar esta capa vascular, se calienta y humidifica.

Por este motivo, la gente que respira por la boca sufre de un mayor número de infecciones respiratorias o de tos crónica.

¿Por qué sangra la nariz?

La mucosa nasal inflamada presenta vasodilatación, es decir que sus venas se encuentran llenas de sangre y circulando a mayor velocidad. Entonces, el más mínimo daño, puede provocar el sangrado.

Por esto, no es de extrañar que la primera causa de epistaxis sea la lesión de la mucosa por meterse el dedo en la nariz. Los niños que tienen este hábito sufren frecuentemente de sangrados.

La alergia también produce una inflamación exagerada de la mucosa, además de estornudos y picazón nasal, facilitando la aparición del sangrado. Asimismo en invierno, el aire frío del exterior y el calefaccionado y seco del interior favorecen los sangrados.

Dentro de las causas menos frecuentes y más serias de epistaxis, podemos nombrar los pólipos nasales y los trastornos de la coagulación. Estas enfermedades se deben sospechar en niños con sangrados más abundantes y que no ceden con las maniobras habituales.

¿Qué hacer durante el sangrado?

  1. Lo primero que debés hacer es calmar a tu hijo: Si no podés contenerlo, difícilmente él pueda mantener la calma.
  2. Hay que facilitar que la sangre salga al exterior: Si lo acostás o le tirás la cabeza para atrás, la sangre irá directamente al estómago, produciendo vómitos con sangre que asustarán más a ambos y empeorarán el cuadro.
  3. Sentalo y hacele agachar la cabeza para adelante: que se suene la nariz la primera vez no muy fuerte, y luego; tomando un paño húmedo, comprimile la nariz en la parte más blanda. No es necesario que tu hijo sienta dolor. Distraelo, hablale y calmalo mientras le comprimís la nariz durante 10 minutos.
  4. No coloques tapones de algodón, gasa o papel: Estos sólo facilitarán que la sangre sea deglutida y, al retirarlos, despegarán el coágulo y volverá a sangrar.
  5. Si luego de los 10 minutos de comprensión vuelve a sangrar: repetí la operación otros 10 minutos más. Y, si se vuelve a repetir, llamá a tu pediatra o concurrí a una guardia médica.

En los casos donde los sangrados son más frecuentes y abundantes, o que no cedieron con la comprensión, hay que descartar la presencia de un pólipo nasal o de trastornos de la coagulación. Cuando existe una vena más grande de lo habitual, causante del sangrado, se la cauteriza químicamente con nitrato de plata. Pero esto, no siempre es una solución definitiva ya que otra vena puede tomar su lugar luego de algún tiempo.

Algunas medidas para prevenir los sangrados:

  • Si tu hijo se mete frecuentemente el dedo en la nariz, debe tener las uñas muy cortas. Cada vez que lo veas de cacería recordale TRANQUILAMENTE que no lo haga. En ocasiones, un pequeño hojalillo pegado en la uña del dedo que más utiliza es todo lo necesario para que él mismo recuerde que no debe hacerlo.
  • No le dés aspirina ya que a diferencia de los demás antitérmicos, ésta produce trastornos de la coagulación que pueden durar una semana.
  • Humidificar los ambientes calefaccionados: si tenés tiro balanceado, colocá una olla con agua encima de la estufa. Si tenés calefacción central, colocá un humificador en el cuarto.
  • Colocá gotas de solución fisiológica en la nariz un par de veces por día.
  • La primera causa de epistaxis se debe a la lesión provocada por el niño al meterse el dedo en la nariz.
  • La alergia, los resfríos y urgarse la nariz son las causas mas frecuentes de epistaxis.
  • Mediante la comprensión nasal la mayoría de los sangrados se detienen. Para que la maniobra sea efectiva, es necesario calmar y distraer al niño.

Si tu hijo sufre frecuentemente de sangrados en la nariz es importante que todas las personas que estén a su cargo conozcan estas maniobras para que reciba el tratamiento adecuado y no le hagan más daños de los que ya le provoca el sangrado

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Diarreas de verano

En el verano se acerca el peligro de las diarreas. Por esto, hay que extremar todas las medidas de cuidado para evitarlas. Al saber más acerca de esta enfermedad te ayudará a prevenirla. ¿Cómo distinguir la diarrea?

En el verano se acerca el peligro de las diarreas. Por esto, hay que extremar todas las medidas de cuidado para evitarlas. Al saber más acerca de esta enfermedad te ayudará a prevenirla.

¿Cómo distinguir la diarrea?

Los bebés alimentados a pecho pueden tener normalmente deposiciones líquidas y frecuentes. Los que ya comen papillas y otros alimentos sólidos pueden comer alguna cosa que temporalmente les provoque deposiciones más líquidas de lo habitual y además existen variaciones normales en el número de deposiciones diarias que cada chico presenta. En ninguno de estos casos estamos frente a una diarrea.

Entonces, ¿cuándo hablamos de diarrea? En términos generales, podemos decir que se considera que un chico presenta diarrea aguda cuando en forma brusca aumenta la frecuencia de sus deposiciones o disminuye la consistencia de las mismas.

¿Cuáles son las causas?

Las más frecuentes son las de origen infeccioso y por trastornos alimentarios. En la mayoría de los casos, las diarreas infecciosas son causadas por un virus. Otras veces, la causa puede ser alguna bacteria que se ingiere a través de utensilios, agua o alimentos contaminados.

¿Qué hacer frente a un cuadro de diarrea?

Tanto las diarreas de origen viril como alimentario son autolimitadas. El tratamiento efectivo consiste en una dieta adecuada y en reponer líquidos por boca.

Los líquidos se reponen básicamente con agua de arroz. ¿Cómo se prepara? Hirviendo un puñado de arroz común en un litro de agua hasta que ésta se reduzca a la mitad. Luego, hay que colarla y agregarle una pizca de sal y agua hasta completar un litro. Otra solución: hacer lo mismo, hirviendo un kilo de zanahorias en un litro de agua. También podés preparar una limonada, en un litro de agua tenés que poner el jugo de limón más 4 cucharadas de azúcar y una pizca de sal.

La dieta será astringente y libre de lactosa, sustancia contenida en la leche. Nunca se suspenderá el pecho. Los alimentos que vayas incorporando a la dieta de tu bebé en forma gradual serán arroz, polenta, zanahoria, banana, manzana y gelatina. Cuando te asegures que todo va bien podrás agregarle carne magra de pollo y compota de membrillo.

En cuanto a los medicamentos, los llamados preparados anti diarreicos en términos generales son potencialmente peligrosos y pueden complicar un problema relativamente leve. Muchos de ellos contienen antibióticos que no son necesarios en la mayoría de las diarreas.

Medidas de prevención:

  • Higienizar adecuadamente los utensilios que usa tu hijo para comer.
  • Mantener los alimentos a temperatura óptima.
  • Tener cuidado con el agua. Debe ser hervida, mineral o sometida a algún tratamiento químico adecuado.
  • Esterilizar mamaderas, chupetes y tetinas.
  • Lavar tus manos antes de preparar la comida del bebé y cada vez que vas al baño.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras.
  • Proteger los alimentos de la contaminación por moscas u otros insectos.

La diarrea es muy rara en los chicos alimentados a pecho. Esta es una de las tantas razones por las cuales los especialistas recomiendan estimular la alimentación con leche materna.

Algunas mamás tienen por costumbre añadir a las mamaderas una cantidad excesiva de azúcar, esta es una de las causas más comunes de las diarreas de origen alimentario. Es muy común atribuirle a la sobrealimentación la causa de la diarrea, siendo estos los casos menos frecuentes.

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Vómitos y diarreas

Son síntomas causados por una infección intestinal. Se producen con mayor frecuencia en el verano. Cuando es causada por virus (lo más común), la diarrea es acuosa y abundante, dura de 3 a 4 días y se resuelve espontáneamente, con dieta adecuada y sin tratamiento específico.

¿Porque se dan los vómitos y diarreas? Son síntomas causados por una infección intestinal. Se producen con mayor frecuencia en el verano. Cuando es causada por virus (lo más común), la diarrea es acuosa y abundante, dura de 3 a 4 días y se resuelve espontáneamente, con dieta adecuada y sin tratamiento específico. Es muy importante que le des a tu hijo, en esta situación, abundantes líquidos para compensar la pérdida de los mismos. Y, también, que continúes con la alimentación, particularmente luego del primer día de diarrea, para evitar la pérdida de peso. Si los vómitos son severos y frecuentes, por lo que impiden la alimentación por boca puede haber riesgo de deshidratación.

Las infecciones bacterianas pueden producir diarrea con moco y sangre, acompañadas por fiebre alta. Esta condición exige la consulta inmediata con el médico, para su evaluación y tratamiento con antibióticos.

Las diarreas prolongadas (más de 3 semanas) pueden ser causadas por parásitos, por lo que requieren la consulta con el médico.

DIETA ANTIDIARREICA PARA LACTANTES (Nota: En general es siempre recomendable el consejo del médico)

Si el bebè se alimenta de leche materna, es necesario que continúe haciéndolo como habitualmente lo hace, ya que esta contiene anticuerpos que protegen el tracto digestivo de las infecciones.

Por el contrario, si el bebè se alimenta con leche de mamadera, es conveniente que estè tres veces más diluida de lo normal durante aproximadamente cinco días. Es recomendable aumentar la concentraciòn gradualmente hasta llegar a prepararla como de costumbre.

DIETA ANTIDIARREICA PARA INFANTES (Nota: En general es siempre recomendable el consejo del médico)

Durante el periodo que se sufre diarrea se han de seguir una serie de normas dietéticas muy precisas, con el fin de acabar con el trastorno. De igual forma, requiere la prohibición de determinados alimentos y la ingestión progresiva de otros. Es asì como la dieta antidiarreica consta de 3 diferentes fases:

Fase 1: Se debe empezar por el ayuno, que puede durar de 8 a 24 horas, en el que sólo se puede ingerir el siguiente preparado para evitar la deshidrataciòn:

  • 1 litro de agua
  • 2 cucharadas soperas de azúcar (para la glucosa)
  • media cucharadita de sal (para el cloruro sódico)
  • media cucharadita de bicarbonato
  • 1 limón mediano exprimido (para el potasio)

Fase 2: Pasado este tiempo, se puede comenzar a ingerir líquidos como el agua de arroz, sémola, sopas de cereales, etc. Es recomendable comer poca cantidad y frecuentemente.

Fase 3: Luego se irá añadiendo, con mucha prudencia, arroz hervido, pollo o pescado hervidos, pan blanco tostado y jamón cocido. Antes de pasar a la alimentación normal se deben introducir el yogur, la carne o el pescado a la plancha, pequeñas cantidades de zanahoria o verduras hervidas y galletitas de agua. Más adelante puré de verduras. Y finalmente dieta normal.

EJEMPLO DE DIETA ANTIDIARREICA MODERADA (FASE 3):

  1. Desayuno: Té liviano o yogur y pan blanco tostado con jamón cocido.
  2. Comida: Arroz hervido, un cuarto de pollo hervido, una manzana hervida.
  3. Merienda: Té y una rebanada de pan blanco tostado.
  4. Cena: papa hervida, pescado blanco hervido, membrillo.

LIMENTOS PROHIBIDOS:

Hay alimentos que suelen agudizar la diarrea, por lo que es conveniente conocerlos y evitarlos mientras dure el proceso. Los productos lácteos (leches o quesos) son de digestión prolongada por su contenido en lactosa, por eso no son recomendables. El yogur, sin embargo, se puede ingerir debido a que es parcialmente digerido por las bacterias que contiene. Se debe evitar también la comida grasa o frita, así como los embutidos y salados ya que irritan la mucosa digestiva y son de digestión prolongada. No se debe tomar tampoco fibra vegetal, frutas crudas o verduras. Las grasas incluso la manteca, margarina, aceites, o nueces, las comidas picantes, el pan integral entero, el maíz y las pieles o semillas de cualquier fruta o verdura están también prohibidas. Por supuesto nada de café ni jugos de naranja azucarados, estimulantes del reflejo gastrocólico.

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