La vuelta a casa

Al principio todo parecerá un desorden pero luego cada cosa encontrará su lugar y su momento. Se debe dar tiempo y lugar. La rutina del bebé se irá estableciendo poco a poco mientras mamá y bebé se van descubriendo y aprendiendo juntos.

Finalmente despues del nacimiento de tu bebé,  se da la tan esperada y ansiada vuelta a casa! Al principio todo parecerá un desorden pero luego cada cosa encontrará su lugar y su momento. Se debe dar tiempo y lugar. La rutina del bebé se irá estableciendo poco a poco mientras mamá y bebé se van descubriendo y aprendiendo juntos.

El puerperio es el tiempo donde los órganos vuelven a su lugar y el útero recupera su tamaño original. Pero lo más complejo es que la madre suele sentir muchas emociones encontradas y angustia, además del cansancio por tanto trajín. El embarazo es una etapa de simbiosis entre la mamá y su bebé. A partir del parto se produce un corte. Hay un antes y un después. Si bien se siente mucha alegría por el nuevo bebé, la mamá tiene que hacer el duelo de haber dejado salir de su cuerpo a su hijo. Lo que antes era uno, ahora son dos.

Pero más allá de lo visible, mamá y bebé continúan completamente unidos emocionalmente. Así como el bebé necesita y depende absolutamente de su mamá para sobrevivir y desarrollarse en esta etapa, la mamá también depende y necesita de su bebé. Ya no es sin él.

Se produce además un reacomodamiento familiar que hace que el padre pase al tercer lugar. El momento de pasar de ser pareja a ser familia es sumamente complicado El rol del papá es muy importante en este período: es el de sostener emocional y materialmente a la díada mamá bebé. Es una etapa de extrema sensibilidad y complejidad para la pareja.

Muchas mujeres se preguntan si serán una buena madre. Y, lo serán, simplemente transitando el camino. Hay que estar preparados para tener mucha paciencia, sentido del humor y tomar conciencia que es un período por que el que todos los padres atraviesan, que pasa y que además es el momento más importante para el bebé que es un ser absolutamente dependiente.

Para el papá el proceso de unirse al bebé puede presentarse en diferentes momentos. En algunos se desarrolla durante el embarazo; en otros en los primeros momentos después del alumbramiento; en otros recién cuando llegan a casa y cuida de él.

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Los 10 errores más comunes que cometemos los padres

La vida de una familia no puede regirse por los dictados de un libro. La misma es una combinación de personalidades y circunstancias. Sin embargo, aunque ames a tus hijos, los atiendas… procurá evitar los 10 errores más comunes que la mayoría de los padres solemos cometer.

La vida de una familia no puede regirse por los dictados de un libro. La misma es una combinación de personalidades y circunstancias.

Sin embargo, aunque ames a tus hijos, los atiendas… procurá evitar los 10 errores más comunes que la mayoría de los padres solemos cometer.

  1. Pelear delante de tus hijos:
    Esto no significa que no podamos discutir o que nunca estemos enojados. Pero, lo que no es conveniente es “pelear” en todo el sentido de la palabra, agredirse verbalmente. Los niños se asustan frente a estas situaciones y perciben que todo está fuera de control.
  2. No tener rutinas diarias:
    Es muy importante que en un hogar haya ciertas rutinas preestablecidas: horario de las comidas, del baño, de ir a dormir, etc.
  3. No ser coherente con la disciplina:
    A veces, que los niños derramen el vaso en la mesa puede ser gracioso, otras; una indisciplina digna de ser castigada. De ser así, la disciplina pareciera residir en el humor de los padres. Los chicos necesitan que seamos coherentes y consistentes con las normas que dictamos.
  4. Estar apurados todo el tiempo:
    Es horrible para nuestros hijos despertar todas las mañanas corriendo por el tiempo: “Apúrense que llegamos tarde al jardín“. El apuro nos quita el placer natural de disponer con tranquilidad de momentos para despertarlos, hacer fiaca con ellos, darles el desayuno, caminar en la calle de la mano.
  5. Estar siempre pendientes de ellos:
    Muchas veces se escuchan comentarios tales como: “no importa la edad que tengan los hijos, siempre serán pequeños para los padres“. Por supuesto que es lógico sentir preocupación por nuestros hijos. A medida que ellos crecen y se dan cuenta de nuestras inquietudes, pueden gozar del increíble placer de jugar con nuestros más profundos temores y torturarnos con referencias casuales a los riesgos que ellos asumen cuando no estamos cerca. Por esto, nuestra preocupación por saber cómo están no ha de ser obsesiva. Los chicos necesitan libertad para crecer.
  6. Hacer muy poco por los chicos:
    Algunas personas están convencidas de que cuantas más actividades tengan sus hijos, serán mejores adultos. Tal vez haya que recordar lo malo que es presionar a los chicos con tantas actividades, de lograr tantos éxitos…. y sea hora de revalorizar los momentos compartidos entre padres e hijos los fines de semana sin calendario previo, satisfechos por el sólo hecho de estar juntos.
  7. Hacer demasiado por los chicos:
    Cuantas veces seguimos visitando a nuestros hijos cuando saben hacerlo solos. Debemos entender que ha llegado el momento de permitirles ciertas libertades, de no ahogarlos con tanta presión, de asumir que han crecido y que cada vez más cosas que pueden hacer por sí mismos.
  8. Pensar que los otros padres son mejores que nosotros:
    ¿Porqué nos tiene que importar tanto lo que otros padres hacen? ¿Estamos más preocupados por nuestros hijos o por ganarnos el premio a mejores padres? ¿Queremos que nuestros hijos verdaderamente disfruten de su tiempo libre o estamos compitiendo con otros padres por ver quién busca una mejor actividad para los niños?
  9. Pensar que los otros niños son mejores que los nuestros:
    Medir los logros de un chico con respecto a otro es un tremendo error y casi siempre lo cometemos. Un padre no puede sentirse satisfecho por los éxitos de su hijo en comparación con los fracasos de otro niño. Cada padre debe aprender a apreciar los talentos de su hijo y a valorar sus logros.
  10. Amenazar continuamente:
    Los chicos saben cual es el mecanismo de nuestras amenazas: asustarlos por un rato y después dejar todo sin efecto… Por eso, en la medida que puedas, no repitas tus amenazas.

Por último, tengamos en cuenta que como personas cometemos errores y que esto de ser padres se trata, ni más ni menos, de aprender diariamente junto a ellos, nuestros hijos, cómo ser mejores.

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El parto: ¿sola o acompañada?

¿Cómo se desarrolla el parto? Esta nota te lo explica paso a paso.

Llevar adelante un embarazo en soledad demuestra un gran amor por la vida. La soledad duele. Son nueve meses de incertidumbre frente al futuro. Pero aún lejos de este doloroso extremo, y dentro de la pareja estable, la mujer – también puede sentirse sola e incomprendida.

El hecho de llevar adentro una nueva vida conmociona e impregna cada momento del día. La mujer se sorprende por todo lo que siente: temor, alegría, ansiedad. Por momentos cae en una especie de ensoñación. Parece flotar en el aire y susurrarle a su hijo: “…voy a andar con tu medida en mi vientre, hasta reconocerme en tu ombligo”. Quizás trate de conectarse consigo misma y así poder llegar a su bebé. Todo esto pertenece al mundo de la mujer y a esta nueva e íntima relación con su hijo.

Puede sentirse muy sola si su pareja no la acompaña paso a paso en este novedoso camino. A la embarazada le gusta que le pregunte cómo le fue en su visita al obstetra, que note su cara de cansada, que intuya sus temores. A veces es el hombre el que tiene dificultades para conectarse con el embarazo de su mujer: le surgen miedos que no se atreve a verbalizar, teme hipotéticos riesgos. Por otro lado intuye que será desplazado por ese hijo suyo, que requerirá muchísima dedicación de su pareja. Así puede que la mamá y el bebé se encuentren solos, aún en presencia del padre.

Es natural, sobre todo en el primer embarazo, que todo gire en torno a la mujer, sus idas al obstetra, las ecografías, los monitoreos ¡Qué importante integrar al hombre a estos acontecimientos! Resultan muy útiles los encuentros de matrimonios en la preparación psicoprofiláctica para el parto, donde se revaloriza la figura del padre– que cuida, protege y contiene a la mujer-madre. Cuando ambos reconocen lo muy necesitados que están de afecto y de diálogo, logran llegar mejor al parto. Y tras el parto, pueden pegar el salto al abismo y ser tres, llegar a casa, cambiar pañales, atender a las visitas, ayudarse y contenerse.

Si la soledad duele, la compañía cura, alivia, encamina y sostiene. La muestra más inequívoca la encontré hace ya muchos años, a través de un estudio realizado por los doctores Marshall Klaus y John Kennell en una populosa maternidad de Guatemala. Estos médicos sostenían que, en las culturas no industrializadas, la mujer era acompañada permanentemente durante todo el trabajo de parto por alguien cercano afectivamente. Sorprendidos por los resultados de estos partos y del posterior apego con el bebé, decidieron realizar un estudio con serios parámetros científicos.

Se resolvió formar dos grupos de parturientas, a uno de ellos se le agregaría, además de la habitual asistencia médica, la permanente compañía de “alguien” que se hiciera cargo de ella, teniéndole la mano, estimulándola, acariciándola, masajeándole las partes del cuerpo que estuvieren doloridas o contracturadas y ofreciéndoles en todo momento su apoyo incondicional.

El resultado fue sorprendente: el trabajo de parto de las mujeres acompañadas duró la mitad que el de las que estuvieron solas. La necesidad de intervenciones (cesáreas, forceps) disminuyó en un treinta por ciento. Además se redujeron las atenciones especiales a los recién nacidos. Los resultados de este estudio confirmaban científicamente lo que yo intuía y observaba en mi práctica diaria con embarazadas.

Si la soledad duele, el amor todo lo cura.

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

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Los primeros días en la maternidad con tu bebé

La estadía en la clínica generalmente dura entre 2 y 4 días, dependiendo si ha sido parto normal o cesárea ¿Cómo son estos primeros días con el bebé?

La internación en la maternidad generalmente dura entre 2 y 4 días, dependiendo si ha sido parto normal o cesárea ¿Cómo son estos primeros días con tu bebé?

La conducta del recién nacido
Sucede algo muy especial durante la primera hora después del nacimiento. El recién nacido se encuentra en un estado de alerta tranquilo, con los ojos muy abiertos, brillantes y quietos.

Su actividad motriz está reprimida y toda la energía se canaliza en la vista y el oído: en el rostro y la voz de su mamá. Estos cortos periodos de atención visual que se presentan después del alumbramiento llaman la atención del bebé hacia un contacto ojo a ojo, un elemento vital en la interacción humana. El primer diálogo comienza con esta mirada mutua; parece que un magnetismo atrae a la madre y el bebé a la comunicación.

Un nuevo mundo
No hay que olvidar que el bebé estaba hace unas horas dentro del útero, protegido y apretado y de pronto se encuentra en un medio seco, luminoso y ruidoso. Todo es nuevo para él. Aquello que le resulte familiar lo tranquiliza: la voz de su madre, los latidos de su corazón, su olor….

¡Tenlo en brazos y en contacto con tu piel todo el tiempo que desees! Aprovecha estas primeras horas de interacción que son únicas y mágicas.  

¿Cómo ha sido tu experiencia? Comparte tus sentimientos y emociones.

 

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¿Volver al trabajo? Una difícil decisión

Ni bien la mujer se casa comienza a plantearse este dilema: ¿qué haré con mí trabajo cuando tengamos un hijo? Y cuando queda embarazada y se suceden los días y los meses, ésta difícil decisión va llegando a un punto crítico.

Cuando la mujer desea tener un hijo surge este dilema: ¿qué haré con mí trabajo? Y cuando queda embarazada y se suceden los meses, esta difícil decisión alcanza un punto crítico ¿Cómo mantener el equilibrio entre la maternidad y trabajo?

Cuando el trabajo de la mujer es imprescindible para la economía familiar, si bien puede ser penoso para la mamá dejar a su hijo en otras manos, la situación es clara y no genera culpas.

Quizás sea complicado organizar el “cómo”: llevar y traer al bebito a la casa de la abuela o a la guardería, dar las ‘directivas’, prever, intuir…

Pero, ¿si no es una cuestión económica y se trata de la realización personal?

 ¿Será necesario abandonar todo proyecto personal en aras de ser “una buena madre”? ¿El hijo agradecerá, se beneficiará con una “madre de tiempo completo”? Por otro lado, sabemos de la tremenda necesidad que tienen los hijos de la presencia de su madre para su sano desarrollo emocional.

Durante el embarazo, algunas mujeres sienten culpa de volver al trabajo porque “en secreto” prefieren trabajar, y no se perdonan ese sentimiento. Otras, en cambio, están resentidas con su trabajo porque “en secreto” preferían actuar como madres… Algunas simplemente están confusas e incapacitadas para elegir qué las haría más felices.

Del dicho al hecho….
Muchas embarazadas creen estar convencidas de que desean libremente retomar su trabajo tras el parto y se organizan con anticipación. Sin embargo cuando tienen a su bebé en sus brazos, una visión diferente aparece ante sus ojos.

Lo ideal sería que la mujer no tuviera que volver al trabajo en los seis meses que siguen al parto. A esta altura, el bebé ya duerme durante casi toda la noche y la mamá puede trabajar despejada durante el día. Además, un bebé de seis meses comienza a mostrar signos de independencia, así la experiencia de dejarlo no es tan desgarradora ni para él ni para la mamá. Claro está que lo ideal no siempre es posible…

¿Calidad o cantidad?
La madre que disfruta de su trabajo puede volver a su casa renovada y feliz y contactarse mejor con su bebé: esto significa mejor calidad de tiempo. Pero tener un hijo implica realmente dar parte de nuestras vidas: un niño se alimenta con parte de nosotros ¡Las relaciones no crecen si las personas no comparten períodos de tiempo juntos!

Por otro lado, los hijos pueden sentir el amor maternal a través de distintos canales: la atención de la mamá cuando regresa a casa, en un hogar feliz, cálido e interesante, y no sólo a través de su constante presencia física y de su habilidad para hacer tortas.

Un acuerdo compartido
La pareja debe plantearse, al menos como una hipótesis ya que aún el hijo por nacer es el “hijo ideal”, las prioridades y los tiempos: ¿madre de tiempo completo?, ¿la pareja podrá hacerse cargo durante algunas horas de su hijo y así descubrir él también una más intensa forma de relacionarse?

Una decisión difícil
La decisión no debiera ser exclusiva de la mujer. Esta generación desea recrear para sus hijos el clima familiar que vivió en su niñez pero a su vez no se resigna a perder su individualidad y sus logros.

El diálogo siempre abierto y la honestidad frente a nuestros propios sentimientos nos acercan a tomar una decisión que por otro lado no tiene por qué ser definitiva ¡Suerte!

Maruca Viel Temperley,  Instructora en psicoprofilaxis del parto

Bibliografía:

  1. Spock – “Baby and child care

Anita Shreve – “La madre que trabaja como rol modelo” 

Carol Dix – “El síndrome de la madre nueva

 

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