La vuelta a casa

Al principio todo parecerá un desorden pero luego cada cosa encontrará su lugar y su momento. Se debe dar tiempo y lugar. La rutina del bebé se irá estableciendo poco a poco mientras mamá y bebé se van descubriendo y aprendiendo juntos.

Finalmente despues del nacimiento de tu bebé,  se da la tan esperada y ansiada vuelta a casa! Al principio todo parecerá un desorden pero luego cada cosa encontrará su lugar y su momento. Se debe dar tiempo y lugar. La rutina del bebé se irá estableciendo poco a poco mientras mamá y bebé se van descubriendo y aprendiendo juntos.

El puerperio es el tiempo donde los órganos vuelven a su lugar y el útero recupera su tamaño original. Pero lo más complejo es que la madre suele sentir muchas emociones encontradas y angustia, además del cansancio por tanto trajín. El embarazo es una etapa de simbiosis entre la mamá y su bebé. A partir del parto se produce un corte. Hay un antes y un después. Si bien se siente mucha alegría por el nuevo bebé, la mamá tiene que hacer el duelo de haber dejado salir de su cuerpo a su hijo. Lo que antes era uno, ahora son dos.

Pero más allá de lo visible, mamá y bebé continúan completamente unidos emocionalmente. Así como el bebé necesita y depende absolutamente de su mamá para sobrevivir y desarrollarse en esta etapa, la mamá también depende y necesita de su bebé. Ya no es sin él.

Se produce además un reacomodamiento familiar que hace que el padre pase al tercer lugar. El momento de pasar de ser pareja a ser familia es sumamente complicado El rol del papá es muy importante en este período: es el de sostener emocional y materialmente a la díada mamá bebé. Es una etapa de extrema sensibilidad y complejidad para la pareja.

Muchas mujeres se preguntan si serán una buena madre. Y, lo serán, simplemente transitando el camino. Hay que estar preparados para tener mucha paciencia, sentido del humor y tomar conciencia que es un período por que el que todos los padres atraviesan, que pasa y que además es el momento más importante para el bebé que es un ser absolutamente dependiente.

Para el papá el proceso de unirse al bebé puede presentarse en diferentes momentos. En algunos se desarrolla durante el embarazo; en otros en los primeros momentos después del alumbramiento; en otros recién cuando llegan a casa y cuida de él.

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La Anestesia Peridural

¿Será tanto el dolor? ¿La anestesia no me hará perder la sensación de “parir” a mi hijo? La utilización de la peridural es, quizás, uno de los temas más controvertidos y que más cuestionamientos despierta en la embarazada de hoy.

La utilización de la anestesia peridural es, quizás, uno de los temas que más cuestionamientos despierta en la embarazada. Lee esta nota y despeja tus dudas.

Si bien la aplicación de la anestesia peridural es un acto de precisa indicación obstétrica, se admite que en muchos casos la mujer acepte o no su utilización.

Medicamentos que se administraron a lo largo de los años en la práctica obstétrica

Estos, que se usan o han usado, tienen como fin aliviar o suprimir el dolor:

Existen los analgésicos y los anestésicos. Los primeros fármacos son tranquilizantes, sedantes o narcóticos que actúan sobre el centro del dolor en el cerebro que, empleados en pequeñas dosis, reducen la ansiedad y producen somnolencia.

Los narcóticos alivian el dolor en la primera etapa del parto. La analgesia por inhalación alivia el dolor en el período expulsivo del parto y también puede producir somnolencia (dificultando los pujos).

 

Es el obstetra quién realiza la elección del fármaco según cada caso en particular.

Anestesias

Bloquean las vías de conducción de los impulsos nerviosos desde la periferia hacia el sistema nervioso central, eliminando la sensación de dolor.

  • Bloqueo local: se utiliza para la episiotomía y para la sutura del perineo después del desprendimiento de la placenta.
  • Bloqueo pudendo: se usa en caso de requerir el uso de forceps, si no se ha aplicado la peridural.
  • Bloqueos regionales: son las anestesias paracervical y peridural. Ambas actúan desconectando el útero y el canal del parto de los centros nerviosos superiores. Los llevan a un estado de “autonomía funcional”.
  • Bloqueo paracervical: anestesia el cuello uterino, que es el foco de mayor dolor en el periodo de dilatación. No suprime la sensación de pujo, por lo que permite a la madre colaborar activamente en la etapa del período expulsivo. Puede repetirse la aplicación si la dilatación se prolonga.

 

La peridural
Es actualmente la más utilizada. Según el Tratado de Obstetricia del doctor Roberto Votta, la droga se inyecta a la altura de la columna lumbar –entre la 4ta. y 5ta. vértebra. Esta punción permite la colocación de un catéter: puede regularse la altura del bloqueo (según la dosis), la profundidad de la anestesia (según la concentración de la droga) y la duración (según el tipo de droga o bien repitiendo la dosis por el catéter). Este tipo de bloqueo regional es el más aceptado.

La anestesia peridural se administra en posición sentada con el cuerpo inclinado hacia adelante o tendida de costado con el cuerpo recogido para curvar la espalda. Previa aplicación, se administrará un anestésico local.

Debe distinguirse, además, la anestesia peridural de la analgesia peridural. La primera se utiliza en caso de cesárea y produce ausencia total de dolor, permitiendo el acto quirúrgico. Pueden permanecer algunas sensaciones táctiles como apoyo, presión, pero no dolor. La mujer conserva la conciencia y vive plenamente el nacimiento de su hijo.

En cambio, la analgesia peridural, requiere una dosificación menor: alivia el dolor pero no elimina toda sensación y la mujer puede pujar eficazmente.

La peridural ofrece dos grandes beneficios:

  1. Facilita la conducción del parto abreviando el período de dilatación.
  2. Evita o disminuye el dolor.

 

Importancia de la preparación psicoprofiláctica para el nacimiento del hijo

En esta se pone acento, no sólo en la información técnica, sino en la necesidad de crear un clima de confianza entre la pareja y su médico y afianzar a la pareja como una unidad que va a trabajar momento a momento con el control de la relajación y las respiraciones.

Es importante no aferrarse a las anestesias como única salvación, ya que su aplicación no está en nuestras manos. Lo mejor es aferrarse al método: su disciplina y su técnica inhiben la llegada del dolor a la corteza cerebral. Esta “anestesia no medicamentosa” sí estará ya incorporada a través del entrenamiento.

 

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

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¿Volver al trabajo? Una difícil decisión

Ni bien la mujer se casa comienza a plantearse este dilema: ¿qué haré con mí trabajo cuando tengamos un hijo? Y cuando queda embarazada y se suceden los días y los meses, ésta difícil decisión va llegando a un punto crítico.

Cuando la mujer desea tener un hijo surge este dilema: ¿qué haré con mí trabajo? Y cuando queda embarazada y se suceden los meses, esta difícil decisión alcanza un punto crítico ¿Cómo mantener el equilibrio entre la maternidad y trabajo?

Cuando el trabajo de la mujer es imprescindible para la economía familiar, si bien puede ser penoso para la mamá dejar a su hijo en otras manos, la situación es clara y no genera culpas.

Quizás sea complicado organizar el “cómo”: llevar y traer al bebito a la casa de la abuela o a la guardería, dar las ‘directivas’, prever, intuir…

Pero, ¿si no es una cuestión económica y se trata de la realización personal?

 ¿Será necesario abandonar todo proyecto personal en aras de ser “una buena madre”? ¿El hijo agradecerá, se beneficiará con una “madre de tiempo completo”? Por otro lado, sabemos de la tremenda necesidad que tienen los hijos de la presencia de su madre para su sano desarrollo emocional.

Durante el embarazo, algunas mujeres sienten culpa de volver al trabajo porque “en secreto” prefieren trabajar, y no se perdonan ese sentimiento. Otras, en cambio, están resentidas con su trabajo porque “en secreto” preferían actuar como madres… Algunas simplemente están confusas e incapacitadas para elegir qué las haría más felices.

Del dicho al hecho….
Muchas embarazadas creen estar convencidas de que desean libremente retomar su trabajo tras el parto y se organizan con anticipación. Sin embargo cuando tienen a su bebé en sus brazos, una visión diferente aparece ante sus ojos.

Lo ideal sería que la mujer no tuviera que volver al trabajo en los seis meses que siguen al parto. A esta altura, el bebé ya duerme durante casi toda la noche y la mamá puede trabajar despejada durante el día. Además, un bebé de seis meses comienza a mostrar signos de independencia, así la experiencia de dejarlo no es tan desgarradora ni para él ni para la mamá. Claro está que lo ideal no siempre es posible…

¿Calidad o cantidad?
La madre que disfruta de su trabajo puede volver a su casa renovada y feliz y contactarse mejor con su bebé: esto significa mejor calidad de tiempo. Pero tener un hijo implica realmente dar parte de nuestras vidas: un niño se alimenta con parte de nosotros ¡Las relaciones no crecen si las personas no comparten períodos de tiempo juntos!

Por otro lado, los hijos pueden sentir el amor maternal a través de distintos canales: la atención de la mamá cuando regresa a casa, en un hogar feliz, cálido e interesante, y no sólo a través de su constante presencia física y de su habilidad para hacer tortas.

Un acuerdo compartido
La pareja debe plantearse, al menos como una hipótesis ya que aún el hijo por nacer es el “hijo ideal”, las prioridades y los tiempos: ¿madre de tiempo completo?, ¿la pareja podrá hacerse cargo durante algunas horas de su hijo y así descubrir él también una más intensa forma de relacionarse?

Una decisión difícil
La decisión no debiera ser exclusiva de la mujer. Esta generación desea recrear para sus hijos el clima familiar que vivió en su niñez pero a su vez no se resigna a perder su individualidad y sus logros.

El diálogo siempre abierto y la honestidad frente a nuestros propios sentimientos nos acercan a tomar una decisión que por otro lado no tiene por qué ser definitiva ¡Suerte!

Maruca Viel Temperley,  Instructora en psicoprofilaxis del parto

Bibliografía:

  1. Spock – “Baby and child care

Anita Shreve – “La madre que trabaja como rol modelo” 

Carol Dix – “El síndrome de la madre nueva

 

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Miedo al parto

Es normal que sientas temor al parto. Este es un quiebre existencial incomparable. ¿Cómo no vas a estar asustada frente a semejante tránsito de vida?…

Es normal que sientas miedo al parto. Este es un quiebre existencial incomparable. ¿Cómo no vas a estar asustada frente a semejante tránsito de vida? ¿Cómo manejar este temor?

¿Voy a poder?
No hay mujer que no haya podido enfrentarse a sus temores, por más grandes que fuesen. Por eso, después vienen los famosos días de puerperio. No son sólo el útero y los demás órganos que tienen que volver a su lugar, tú también transitas por otra serie de transformaciones.

Volver a tu propio centro
El parto es una visagra en la vida de toda mujer. Se produce un acto maravilloso que es el alumbramiento, un momento único en la vida e inolvidable. La sensación de romperse, de dejar salir al hijo y rearmarse, invade todo tu ser.

El miedo más común es al dolor. Un parto no es sin dolor, pero nunca es algo que no puedas tolerar. Este es muy especial: intermitente, no permanente. Coincide con cada contracción pero cuando ésta pasa, desaparece, y esto es lo que lo hace tolerable.

Además cada contracción dura menos de un minuto. Hay que acompañar el dolor del parto, no resistirse ni negarlo. Debes relajarte lo más posible y animarte a disfrutar del momento desde un lugar protagónico, tomando conciencia que estás ayudando a tu bebé a despertarse al mundo, a pesar del dolor. Es fundamental tomar conciencia de que en el momento del parto hay que salirse de una para ayudar a tu bebé que busca su salida.

Respiración y Pujos
La respiración se tiene que regular sola ya que no es una respiración de esfuerzo.
La respiración se hace en la preparación para el parto junto con la relajación que es muy importante para acompañar el trabajo de parto en el proceso de dilatación, que es la apertura en la cual no puedes hacer ningún esfuerzo para que el cuello del útero ceda. Sólo debes crear un clima fisiológico óptimo para que tu cuerpo pueda trabajar libremente, y abrirse. Además la respiración es importante para oxigenar al útero y al bebé, y para que el dolor sea más suave.

Tu cuerpo encuentra la forma de expresarse sin ninguna fórmula

Vas a pujar sin pensar de qué modo deberías hacerlo, es un acto reflejo, como orinar. Son sensaciones tan fuertes que es imposible que tu cuerpo no reaccione instintivamente. Como el mecanismo del parto está regido por la parte más primitiva del cerebro, que es inabordable desde la palabra y desde el pensamiento reflexivo, todo aquello que se intente modificar con razonamientos interfiere en el proceso. Los pujos sucesivos ayudan a descender al bebé dentro de la pelvis, pero este proceso lleva su tiempo.

Te resultará útil ensayar la posición, y entender cómo es un pujo para que después no te resulte extraño. Sirve para desplegar la fantasía.

En el parto vas a reaccionar a tu manera ¡Ten confianza!

 

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La importancia de compartir los temores del embarazo

Los temores que no se expresan a su debido tiempo y en el lugar indicado pasan a ser una realidad negada de la embarazada… pero realidad al fin. No hay ‘buenas’ o “malas” ondas que justifiquen el silencio.

Los temores durante el embarazo que no se expresan a su debido tiempo y en el lugar indicado pasan a ser una realidad negada de la embarazada… ¡pero realidad al fin! ¿Porqué es tan importante dejarlos salir, compartirlos con otros?

¡No hay ‘buenas’ o “malas” ondas que justifiquen el silencio!

Siempre me vuelve a sorprender la peculiar interpretación que se hace de estas expresiones tan habituales hoy en nuestro lenguaje cotidiano.

Lo percibo especialmente en mis cursos de psicoprofilaxis. Muy a menudo alguna embarazada espera a que termine la clase para plantearme su problema “a solas”.

Tras la gimnasia, tras el simulacro de parto con su relajación y sus técnicas respiratorias, nos sentamos para dar comienzo a la tercera parte de la clase. Este es el momento que dedicamos a charlar sobre los muchos temas que conciernen al embarazo, al parto y al puerperio.

La charla es libre, todos los temas son válidos y si bien intento mantener un cierto orden y un hilo conductor todo se desarrolla en un clima de total espontaneidad. Las estimulo constantemente a soltarse y a sincerarse para que logren conectarse entre ellas, escucharse unas a las otras y, lo que es aún más importante y difícil, que logren contactarse con ellas mismas y con su hijo por nacer.

¡Los temores están!

Sin embargo, a pesar de ese espacio y de ese tiempo ideal para hablar con libertad, constantemente aparece aquella embarazada que espera que termine la clase y que en un aparte y en voz baja me dice: Te quería contar que cuando nació mi primer hijo, tuve una muy mala experiencia. No avanzaba la dilatación, las contracciones eran dolorosísimas – y, a pesar de haber hecho una preparación, me descontrolé, fue muy feo y me ha quedado un gran temor al parto“……

Mi respuesta es siempre la misma: “Qué pena que no lo comentaste recién en la clase, hubiera sido sumamente útil para todas: lo hubiéramos trabajado en el grupo para analizar a fondo qué pasó y que se puede modificar en esta nueva experiencia con la ayuda de todo lo que estamos viendo en esta preparación”.

Pero la embarazada insiste: “No, no lo quise comentar delante de las demás para no tirar pálidas …. No quiero asustar a las chicas, por eso te lo digo a solas”.

¿Mala onda? ¿Buena onda? ¿Tener buena onda sería, entonces, negar la realidad? (por lo pronto …  ¡su realidad!).

Esa difícil situación se dio, fue real y alguien la sufrió. Pertenece, por lo tanto, a esa serie interminable de acontecimientos que forman una vida. No hablarlo (donde corresponde, por supuesto) no lo borra, ni ayuda a las demás embarazadas, porque es ocultarles parte de una verdad, algo que nos puede suceder, difícil pero que -conocido y enfrentado- será totalmente manejable.

¿Qué es la Psicoprofiláxis sino eso? Plantearnos aquí y ahora las mil variantes por las que podemos transitar.

Maruca Viel Temperley, Instructora en psicoprofilaxis del parto

 

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